domingo, 16 de agosto de 2009

¿Qué golpeó a Júpiter?

Telescopios de todo el mundo han dado seguimiento a las
observaciones realizadas por un aficionado. El impacto de
un objeto desconocido contra el planeta gigante ha sido
una sorpresa para toda la comunidad astronómica.

Agosto 3, 2009: Todo comenzó con un ceño fruncido, un momento de perplejidad, que se desvaneció rápidamente.

La fecha fue el 19 de julio de 2009. El astrónomo aficionado Anthony Wesley estaba tomando fotografías del planeta Júpiter con su telescopio casero en Murrumbateman, Australia, cuando algo raro en el ocular le llamó la atención.

"Tenía toda mi atención puesta en la Gran Mancha Roja, que se estaba ocultando con gran belleza detrás del horizonte joviano", recuerda Wesley. "Apenas si noté la mancha oscura cerca del polo sur de Júpiter y, cuando lo hice, no le presté demasiada atención".

Es solamente otra tormenta oscura en Júpiter.

"Eso es lo que pensé en un principio, pero algo en esa mancha me intrigó, no se veía bien, y no pude parar de mirarla".

Arriba: El Sur está ubicado arriba en esta imagen tomada el 29 de julio, en Murrumbateman, Australia, por Anthony Wesley, quien descubrió la mancha oscura utilizando un telescopio de 14,5 pulgadas. [Más información]

Lentamente, la rotación de Júpiter hizo que la mancha girara en dirección a la Tierra, entonces Wesley pudo verla mejor, y la verdad lo sacudió como si fuera un rayo.

Era una marca de un impacto. ¡Algo había golpeado al planeta gigante!

"Había visto las cicatrices causadas por los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy 9 que golpearon a Júpiter en 1994, así que ya sabía cómo se veía un impacto", dice. "Luego de convencerme de que esto era real, apenas si pude usar la computadora. Mis manos estaban temblando. Era simplemente increíble".

Rápidamente, Wesley envió (por correo electrónico) sus fotografías a amigos y colegas alrededor del mundo y, en cuestión de horas, telescopios de todas las catagorías estaban ya girando hacia las coordenadas de Júpiter para fotografiar la situación posterior a la poderosa colisión.

"Creemos que fue un cometa o un asteroide que medía tal vez algunos cientos de metros de ancho", dice Don Yeomans, de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (Near-Earth Object Office, en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), de la NASA. "Si un objeto de ese tamaño golpease a la Tierra (estamos hablando de aproximadamente 2.000 megatones de energía), hubiese causado una seria devastación regional o un tsunami, si hubiese caído en el océano".

En un golpe de suerte casi tan grande como el de Wesley, los astrónomos del JPL, Glenn Orton y Leigh Fletcher, ya habían programado observar a Júpiter el 20 de julio, apenas un día después del impacto, utilizando las Instalaciones del Telescopio Infrarrojo (Infrared Telescope Facility o IRTF, en idioma inglés), de la NASA, en la cima del volcán Mauna Kea, en Hawai. El telescopio de 3 metros reveló una nube reciente de residuos de un tamaño similar al del planeta Marte, la cual flotaba entre las bandas nubosas de Júpiter.

Derecha: Imagen de la nube de residuos del impacto, tomada el 20 de julio de 2009 con el IRTF. La nube es brillante en esta longitud de onda (2,12 micras) porque las partículas que hay en ella están reflejando la radiación infrarroja del Sol, explica Glenn Orton. [Más información]

"El objeto, cualquier cosa que haya sido, explotó en la parte superior de la atmósfera de Júpiter", dice Orton. "Se hizo añicos. Lo que vemos ahora son restos y fragmentos del objeto que impactó, y posiblemente algunos aerosoles extraños formados por procesos químicos de choque durante el impacto".

El 23 de julio, el Telescopio Espacial Hubble tomó sus primeras imágenes del sitio del impacto. El Hubble todavía estaba siendo revisado y calibrado después de llevar a cabo la misión de servicio STS-125 que se realizó en mayo, pero este evento era demasiado importante como para perdérselo. El director del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, Matt Mountain, concedió un tiempo adicional de emergencia para que un grupo de astrónomos, dirigidos por Heidi Hammel, del Instituto de Ciencias del Espacio, en Boulder, Colorado, utilizara el telescopio.

Como siempre, las fotografías tomadas por el telescopio Hubble robaron cámara. En ellas quedó revelado un remolino de residuos cenicientos que se abre paso entre las tormentas naturales cercanas a las partes más altas de la atmósfera de Júpiter:

Arriba: Una imagen de la cicatriz del impacto en Júpiter, tomada con el Telescopio Espacial Hubble, el 23 de julio de 2009, usando la nueva Cámara de Campo Amplio 3 (Wide Field Camera 3 o WC3, en idioma inglés) del telescopio Hubble. [Más información]

El astronauta del transbordador espacial y veterano en reparaciones del Hubble, John Grunsfeld, dijo que estaba encantado con la fotografía "porque era la primera imagen enviada con la recién estrenada cámara WC3, que Drew Feustel y yo instalamos en mayo. Gracias a la WC3, pudimos ver el impacto con impresionante detalle".

"La nube de residuos da la impresión de ser grumosa debido a la turbulencia atmosférica", dice la científica planetaria Amy Simon-Miller, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Los vientos polares, que soplan a una velocidad de 25 m/seg (~55 millas por hora), hacen que se extiendan y que la mancha se agrande. Esto provoca que la nube sea aún más fácil de observar con telescopios caseros".

A juzgar por el comportamiento de los impactos del cometa Shoemaker-Levy 9 hace quince años, ella calcula que la 'nube de residuos de Wesley' podría continuar siendo visible durante muchas semanas. Los investigadores aprovecharán ese tiempo al máximo. Estudios posteriores de la nube podrían revelar el gran misterio:

¿Qué impactó contra Júpiter?

"Simplemente no lo sabemos", dice Yeomans, "Nadie vio el objeto antes del impacto".

Y, efectivamente, no hubo advertencia alguna. El objeto emergió de la oscuridad, desconocido y sin catalogar y, ¡paf!, antes de que cualquiera pudiese fotografiarlo intacto, ya se había convertido en una nube de residuos. (Aquí hay una lección para el planeta Tierra, pero esa es otra historia).

La composición química de la nube contiene pistas sobre la naturaleza del objeto que impactó. Orton dice que los observadores, usando telescopios en tierra, están ahora analizando la luz reflejada por la nube para averiguar de qué está hecha. "Si el espectro contiene signos de existencia de agua, eso sugeriría que se trata de un cometa. De lo contrario, probablemente sea un asteroide rocoso o metálico".

Mientras tanto, éste es un gran misterio —del tipo de los que Wesley no puede dejar de mirar. "Todavía observo a Júpiter casi todas las noches, usando mi telescopio de 14,5 pulgadas", dice. "La nube se está expandiendo y está tomando formas muy interesantes".

"Me pregunto", dice, "¿qué sucederá ahora?"

sábado, 8 de agosto de 2009

Corriendo fuera de este mundo

Hacer ejercicio a bordo de la Estación Espacial Internacional es
crucial, pero también más difícil de lo que parece. La NASA prepara
el envío de una nueva cinta para correr o caminar que facilitará la
rutina de ejercicios de los astronautas.

Junio 15, 2009: Los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) recibirán un nuevo juguete el próximo mes de agosto: una cinta (máquina para correr o caminar). El aparato lleva el nombre de un famoso comediante, Stephen Colbert1, y ayudará a los astronautas a estar en forma y a combatir la pérdida de masa ósea y el deterioro muscular2 que, de lo contrario, se producen como consecuencia de los viajes espaciales.

Sólo hay un problema: ¿Cómo correr en un lugar donde no hay gravedad que ayude a mantener los pies sobre el suelo?

see caption" ¡Sogas elásticas! Es necesario amarrarse a la cinta", explica la astronauta Sunita "Suni" Williams. Y no bromea.

En 2007, ella corrió el maratón de Boston desde la estación espacial, sobre la cinta TVIS. Estuvo sujeta a ella con sogas elásticas durante la totalidad de los 42,2 km (26,2 millas) de la carrera.

"No es tan malo como suena", dice entre risas.

Derecha: Suni Williams sujeta con sogas elásticas a la cinta TVIS, ubicada a bordo de la Estación Espacial Internacional. [Más información] [Imagen ampliada]

TVIS es la sigla en idioma inglés de "Treadmill with Vibration Isolation System" (en idioma español: Cinta con Sistema de Aislamiento de Vibraciones). Es la cinta que originalmente fue instalada en la estación, diseñada para permitir a los astronautas llevar a cabo su rutina de ejercicios sin hacer vibrar los delicados experimentos científicos de microgravedad que se encuentren en los laboratorios adyacentes. COLBERT, abreviatura de "Combined Operational Load Bearing External Resistance Treadmill" (en idioma español: Cinta Combinada con Soporte Operacional de Carga y Resistencia Externa), tiene un sistema de supresión de vibraciones diferente más otras tantas mejoras3 para los corredores:

"Me tocó probar un modelo de simulación de COLBERT en el Centro Espacial Johnson", dice Williams. "Es más ancho que TVIS, de modo que no hay que estar cuidando dónde colocar los pies. Permite andar con un paso más ancho, más natural".

Williams pasó mucho tiempo corriendo durante los seis meses de su permanencia a bordo de la EEI, y recuerda cómo es:

"Prepararse para correr ya es un ejercicio cuando uno no tiene peso. Antes de mis rutinas de entrenamiento en la estación, tenía que enganchar los dedos de uno de mis pies a un barandal para evitar comenzar a flotar mientras me colocaba el calcetín y la zapatilla en el otro pie".

"Hice esto tan a menudo que se me formaron callos en el empeine. Mientras tanto, los callos de las plantas de mis pies, que se formaron por correr en la Tierra, desaparecieron. ¡Todo es al revés!", dice nuevamente entre risas.

El arnés de sogas elásticas de la cinta "puede ser un poco incómodo", continúa diciendo. "Durante el maratón, mi pie a veces se entumecía y me daba cosquillas debido a la presión de las sogas en mi cadera. También, tuve que usar algo acolchado en el sitio donde el arnés rozaba la parte desprotegida de mi cuello".

Y, adentro de los silenciosos y cerrados espacios de la estación, no hay brisas suaves que refresquen.

"El sudor forma goterones sobre tu cuerpo. No se evapora. Yo estaba empapada. Durante el maratón, mi cabello estaba tan mojado que terminó pegado en mi cara. Tenemos pequeños ventiladores pero no sirven de mucho".

Y Williams extrañaba algo más que los suaves vientos de la Tierra.

see caption"En la Tierra, las multitudes alientan y uno disfruta de la camaradería y del apoyo de los otros corredores. En el espacio, es un poco más solitario. Estuve sola durante casi toda la carrera. Mis compañeros de tripulación me alentaron durante la última media hora, hasta el final. ¡Eso fue genial!"

"Asimismo, uno de los astronautas del Soyuz hizo flotar hacia mí dulces y jugosos trozos de naranja --¡muy refrescantes!"

Derecha: El parche oficial de "COLBERT", la "cinta combinada con soporte operacional de carga y resistencia externa", programada para ser enviada a la estación espacial a bordo del transbordador Discovery, a principios de agosto de 2009. [Más información] [Imagen ampliada]

Tras la agotadora carrera, Williams deseaba tomar una ducha caliente. "¡Un baño con esponja simplemente no era lo mismo!", dice. Tampoco tenía un lavarropas y una máquina secadora de ropa para limpiar su vestimenta deportiva empapada en sudor. "Tuve que colgar mi ropa mojada cerca de un ventilador y amarré mis zapatillas a un barandal para que se ventilaran".

Williams es la única persona que ha corrido el maratón de Boston en la Tierra y en el espacio --y notó algunas diferencias interesantes:

"Me recuperé más rápido luego del maratón espacial. Cuando estás flotando, tus músculos descansan, de modo que puedes relajarte por completo cuando terminas de correr --es como estar en una piscina".

"También, el maratón espacial no me produjo el mismo efecto de endorfinas4 --ese maravilloso buen humor que se experimenta después de correr-- que el maratón en la Tierra. No estoy segura de por qué sucedió esto", dice. "Solamente cargamos alrededor del 60% de nuestro peso en la Tierra sobre TVIS y su sistema de arneses, de modo que ¡tal vez mi cuerpo no trabajó lo suficiente!"

Williams dice que ella consideraría correr otra maratón sobre la cinta COLBERT. "Si otro astronauta me reta a vencer mi tiempo, tal vez lo haga. Soy de naturaleza competitiva."

Cuando se trata de correr, podríamos decir que es "fuera de este mundo".

sábado, 1 de agosto de 2009

Regresa la mentira sobre Marte

¿Usted sabe qué sucederá este 27 de agosto?

NASA

Junio 9, 2009: Justo cuando usted pensaba que era seguro revisar su correo electrónico…

Por sexto año consecutivo, un mensaje sobre el Planeta Rojo está apareciendo en los buzones de correo electrónico alrededor del mundo. Dicho mensaje invita a los lectores a salir cuando esté oscuro el 27 de agosto y contemplar el cielo. "Marte se verá tan grande como la Luna llena", dice. "Ninguna persona que esté viva en la actualidad verá esto otra vez".

see captionNo lo crea.

Esto es lo que sucederá realmente si usted sale al anochecer del 27 de agosto: nada. Marte no estará en el cielo. En esa fecha, el Planeta Rojo estará aproximadamente a 250 millones de km de distancia de la Tierra y completamente ausente del cielo al anochecer.

Derecha: Sólo mediante photoshop Marte se ve tan grande como la Luna llena.

La mentira sobre Marte se inicio en 2003, cuando la Tierra y Marte realmente tuvieron un encuentro cercano. El 27 de agosto de ese año, Marte estaba a sólo 56 millones de km de distancia y batió un récord de cercanía a la Tierra en 60.000 años. Alguien envió un correo electrónico para alertar a sus amigos sobre el evento. El mensaje contenía algún malentendido y ciertas omisiones —¿pero qué correo electrónico no los tiene? Una pieza de tecnología avanzada conocida como "botón de reenvío" hizo el resto.

Lectores tolerantes podrán decir que la mentira sobre Marte no es realmente una mentira, porque no está hecha intencionalmente. Quien lo redactó probablemente creyó todo lo que escribió en el mensaje. Si eso es cierto, un mejor nombre podría ser "El malentendido sobre Marte" o quizás "El confuso correo electrónico sobre Marte que usted debería borrar y no reenviar a nadie, excepto a sus parientes políticos".

Otro aspecto de la mentira sobre Marte: el mensaje dice que Marte se verá tan grande como la Luna llena si se lo amplifica 75 veces usando un telescopio para aficionados. El texto escrito en letra cursiva es usualmente omitido en resúmenes sobre la mentira, ya sean transmitidos oralmente o por escrito. (A modo de ejemplo, vea el comienzo de esta historia.) ¿Esta letra pequeña hace que sea verdadera la mentira relacionada con Marte? Después de todo, si usted amplifica 75 veces el pequeño disco de Marte, si subtiende un ángulo casi igual al de la Luna.

No. Incluso utilizando amplificación, Marte no se ve como la Luna llena.

Esto tiene que ver más con el misterioso funcionamiento interno del cerebro humano que con la fría y dura física. Mirar a Marte amplificado 75 veces a través de un tubo negro angosto (el ocular de un telescopio) y mirar a la Luna llena brillando sin restricciones en el cielo abierto son dos experiencias muy diferentes.

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Arriba: Marte en agosto de 2003, cuando batió el récord de cercanía a la Tierra en 60.000 años. Incluso entonces, el planeta parecía una estrella brillante, no una Luna llena. Crédito de la imagen: John Nemy & Carol Legate, de Whistler, B.C.

Una buena referencia es la Ilusión lunar. Las lunas en el horizonte se ven enormes; las lunas ubicadas directamente sobre la cabeza se ven más pequeñas. En ambos casos es la misma Luna, pero la mente humana percibe su tamaño de maneras distintas, según su entorno.

De la misma manera, la percepción que tenemos de Marte se ve afectada por el entorno del planeta. Coloque al planeta al final de un pequeño túnel oscuro y se verá pequeño sin importar la amplificación.

¡Demonios!

Para ver a Marte tan grande como la Luna llena, usted necesitará una nave espacial, y eso puede tomar algo de tiempo. Mientras tanto, tenga cuidado con la mentira sobre Marte.

sábado, 25 de julio de 2009

Un astronauta ficticio es alcanzado por una llamarada solar artificial

Investigadores están a punto de someter a un astronauta ficticio,
que posee células sanguíneas y tejidos humanos simulados, a una
llamarada solar artificial. La manera en que salga de la radiación
el desafortunado voluntario revelará por primera vez qué
de amenaza representan las llamaradas solares para los
astronautas que viajen a la Luna o a Marte.

Junio 3, 2009: En 1972, los astronautas de la nave Apollo apenas lograron escapar de una posible catástrofe. El 2 de agosto de ese año, una enorme y feroz mancha solar apareció y comenzó a erupcionar, una y otra vez durante más de una semana, produciendo una descarga de radiación de protones solares que batió records. Ese día, salvaron sus vidas por pura suerte. Las erupciones ocurrieron entre las misiones Apollo 16 y 17, así que los astronautas esquivaron la tormenta.

see caption Los investigadores aún se preguntan qué habría sucedido si esto se hubiera producido en otro momento y si los astronautas hubieran sido sorprendidos sin protección alguna en la superficie de la Luna.

Derecha: Una de las llamaradas solares de agosto de 1972. Haga clic sobre la imagen para ver una película grabada en el Observatorio Solar de Big Bear.

La NASA necesita averiguarlo. La agencia está muy ocupada preparándose para enviar personas a la Luna con el fin de que establezcan un puesto habitado en dicho lugar, lo cual constituye un paso más en el proyecto de mandar seres humanos a Marte o a cualquier otro lugar del sistema solar. Estas misiones implican que los astronautas salgan de la protección del campo magnético de la Tierra durante meses o incluso años; por eso, la NASA necesita saber cómo mantener a estos exploradores protegidos de las tormentas solares extremas.

Así que los científicos están creando una tormenta de radiación solar artificial aquí en la Tierra. Ellos están analizando sus efectos sobre un ser humano artificial: Matroshka, el fantoma.

Matroshka, de la Agencia Espacial Europea, y su homólogo de la NASA, Fred, ya han volado a bordo del transbordador espacial y de la Estación Espacial Internacional con el fin de realizar experimentos que muestran cómo otros tipos de radiación espacial, como los rayos cósmicos, penetran en el cuerpo humano. Ahora, científicos del Laboratorio Nacional Brookhaven, en Upton, Nueva York, están exponiendo un torso artificial a un haz de protones para aprender cómo los astronautas serían afectados por un evento como el que tuvo lugar en 1972.

"Queremos saber qué tanto se acerca a una exposición peligrosamente aguda", dice Francis Cucinotta, el científico principal del Programa de Radiación de la NASA, en el Centro Espacial Johnson, ubicado en Houston, Texas.

En la jerga de los expertos en radiación, una "exposición aguda" es breve pero intensa. La radiación bombardea al cuerpo durante un tiempo relativamente corto, que puede oscilar desde algunos minutos hasta algunas horas —exactamente igual que durante una llamarada solar. Esto es diferente de la "exposición crónica" que los astronautas normalmente experimentan cuando viajan al espacio. Los rayos cósmicos golpean sus cuerpos como una lenta llovizna que se extiende semanas o meses. Con la exposicón crónica, el cuerpo tiene tiempo de reparar o de reemplazar las células dañadas en el camino, pero una exposición aguda no da tiempo al cuerpo para enfrentarse al daño.

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Arriba: El haz de radiación en el Laboratorio de Radiación del Espacio de la NASA, en Brookhaven. [Imagen ampliada]

"Los efectos biológicos son muy sensibles al ritmo de la dosis", explica Cucinotta. "Una dosis de radiación transmitida durante un tiempo corto es dos o tres veces más dañina que la misma dosis transmitida durante algunos días".

A simple vista, el evento que tuvo lugar en 1972 se podría ubicar dentro de la categoría "aguda" —después de todo, fue una llamarada solar. Pero hay un problema. En verdad, se trató de una serie de llamaradas que produjeron una tormenta de radiación más prolongada y menos impulsiva de lo normal. La exposición a la radiación no hubiera sido ni crónica ni claramente aguda, sino algo intermedio. En esta área gris, los detalles sobre cuánta radiación penetra efectivamente en los órganos vitales de una persona (comparada con la que es bloqueada por el traje espacial, por la piel y por los músculos) puede determinar la diferencia.

Matroshka está ayudando a los científicos a comprender estos detalles. Se trata de una réplica de plástico de un torso humano, en tamaño real, sin brazos ni piernas. La densidad del plástico se asemeja a la de los órganos y tejidos del cuerpo humano; además este fantoma está repleto de cientos de sensores de radiación distribuidos por todo su cuerpo. Incluso tiene células de sangre humana reales.

see captionDerecha: Matroshka adentro y afuera de su poncho blanco, que utiliza para viajar. [Imagen ampliada]

"Colocamos células sanguíneas en pequeños tubos en el estómago y en algunos lugares de la médula ósea", algunos de los cuales están ubicados en las partes profundas del torso, mientras que otros están cerca de la superficie donde hay menos "tejido" que bloquee la radiación. "Una de las preguntas que tenemos es si las partes menos protegidas de la médula ósea serán golpeadas mucho más fuerte", incrementando de este modo los riesgos de contraer leucemia y otros cánceres.

El uso de células sanguíneas reales permite a los científicos ver qué tanto daña la radiación al ADN. Las partículas de alta velocidad de la radiación de protones puede colisionar con el ADN, rompiendo así estas largas moléculas. Usualmente, las células pueden reparar estas fracturas, pero si ocurren varios rompimientos en poco tiempo, el daño puede llegar a ser irreparable. En el mejor de los casos, la célula se autodestruirá. En el peor de los casos, se estropeará y crecerá sin control, volviéndose cancerígena.

Para exponer a Matroshka a una tormenta similar a la que se produjo en 1972, los científicos han concebido una manera de simular dicho evento usando un haz de protones de alta energía en el Laboratorio de Radiación Espacial de la NASA, en Brookhaven. El haz se abre de tal manera que, en el punto donde Matroshka se sienta, tiene una sección transversal de 60 cm —suficientemente grande como para abarcar el torso entero. Al ir cambiando la energía del haz en varios niveles, los científicos pueden reproducir el espectro de energía propio de los protones del evento de 1972.

En el próximo experimento, lidereado por Guenther Reitz, del Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por su sigla en idioma inglés), en la ciudad de Colonia, los sensores de radiación de Matroshka revelarán cuánta radiación de protones alcanza las diferentes partes del cuerpo del maniquí. "Con protones, uno podría tener un orden de magnitud (un factor de diez) de diferencia entre una parte del cuerpo y otra", hace notar Cucinotta.

Las lecturas de los resultados ayudarán a los diseñadores de las misiones a determinar cuánta protección se necesita para resguardar a los astronautas reales de una tormenta del estilo de la de 1972. Estos resultados también conducirán a los científicos en la dirección correcta para desarrollar tratamientos médicos que puedan ayudar a mitigar los efectos de tal evento.

A diferencia de un astronauta real, Matroshka puede soportar varias llamaradas sin experimentar efectos secundarios de larga duración. Una transfusión rápida de células sanguíneas y listo —Matroshka está preparada para recibir otra llamarada.

Así que, que comiencen las llamaradas —y manténgase en contacto para conocer los resultados.

domingo, 19 de julio de 2009

El portavoz vaticano y los 40 años del viaje a la Luna


Lecciones de aquella misión espacial


CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 19 de julio de (ZENIT.org).-

Cuarenta años después de la misión espacial del Apolo 11 que llevó por primera vez al hombre a la Luna, el portavoz vaticano ha recogido una lección aún válida: el sorprendente valor del ingenio humano cuando es consciente de sus límites.

El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha dedicado su editorial en el semanario "Octava Dies", del Centro Televisivo Vaticano, a aquel 20 de julio de 1969 en el que el comandante Neil Armstrong pisó la superficie del satélite de la Tierra,

El Papa Pablo VI dedicó numerosas intervenciones a aquel "fantástico vuelo", desde su preparación y desarrollo, hasta el "regreso triunfal de los astronautas", recuerda el portavoz vaticano.

El Papa Giovanni Battista Montini, después del Ángelus del 20 de julio aseguró que era "un día grande, un día histórico para la humanidad".

"Sorprende --reconoce el padre Lombardi-- la participación humana y espiritual del Papa en la gran impresa, su admiración por el ingenio y el valor del hombre. Al mismo tiempo, su meditación vuelve a dirigirse repetidamente a los grandes problemas no resueltos de la humanidad -el hambre, las guerras- y en el mismo Ángelus concluyó: '¿Dónde está la humanidad verdadera, dónde la hermandad, y la paz? Ojalá que el progreso, del que hoy festejamos una sublime victoria, se dirija al verdadero bien, temporal y moral de la humanidad'".

El director de la Oficina de Información recuerda que el Papa Pablo VI, que acaba de publicar su encíclica "Populorum progressio", confesó su esperanza en "que la inteligencia humana y la capacidad prodigiosa de la ciencia y de la técnica fueran puestas al servicio del bien".

"También la nueva encíclica de Benedicto XVI -totalmente dedicada al verdadero desarrollo de la humanidad- concluye recordándonos que el hombre no debe convertirse en esclavo de una nueva ideología de la omnipotencia de la técnica, sino perseguir, con responsabilidad, ese desarrollo integral que tiene en la caridad y en la verdad su fuerza propulsora", explica Lombardi.

Y concluye: "Podemos volar en el espacio e intervenir en las fuentes de la vida; pero ¿cómo y por qué? El 'desafío' está siempre ante nosotros".

sábado, 11 de julio de 2009

A través de un misterioso brillo rojo se controla la salud de las plantas oceánicas

El satélite Aqua, de la NASA, ha detectado un brillo rojo

que proviene del fitoplancton de los océanos de la Tierra.

Esta señal única permite a los investigadores monitorizar

la salud de las plantas oceánicas de una manera

nueva y elocuente.


Mayo 28, 2009: Una señal única detectada por el satélite Aqua, de la NASA, está ayudando a investigadores a monitorizar la salud y la productividad de las plantas oceánicas alrededor del mundo.

La luz roja fluorescente emitida por el fitoplancton y detectada por Aqua revela qué tan eficientemente las plantas microscópicas están transformando la luz solar y los nutrientes en comida, por medio de la fotosíntesis.

"Esta es la primera medición directa de la salud del fitoplancton en el océano", dice Michael Behrenfeld, un biólogo de la Universidad Estatal de Oregón, quien se especializa en plantas marinas. "Ahora tenemos una importante nueva herramienta para observar los cambios en el fitoplancton en todo el planeta".

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Arriba: El fitoplancton —como esta colonia de chaetoceros socialis— naturalmente emite luz flourescente al tiempo que disipa el exceso de energía solar que no puede consumir mediante la fotosíntesis. Crédito de la imagen: Maria Vernet, Instituto Scripps de Oceanografía

Los descubrimientos fueron publicados este mes en la revista Biogeosciences y presentados en una conferencia de prensa el 28 de mayo.

El fitoplancton unicelular alimenta a casi todos los ecosistemas del océano y actúa como la fuente más básica de alimento para los animales marinos, desde el zooplancton hasta peces y mariscos. De hecho, el fitoplancton representa la mitad de la actividad fotosintética en la Tierra. La salud de estas plantas marinas afecta la pesca comercial, la cantidad de dióxido de carbono que el océano puede absorber y la manera en la cual el océano responde al cambio climático.

Durante las últimas dos décadas, científicos han empleado varios sensores en satélites para medir la cantidad y distribución del pigmento verde llamado clorofila, el cual es un indicador de la cantidad de vida en forma de plantas que hay en el océano. Pero con el Espectroradiómetro de Imágenes de Resolución Moderada (Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer ó MODIS, en idioma inglés) a bordo del satélite Aqua, de la NASA, los científicos han observado ahora "flourescencia de luz roja" sobre el océano abierto.

"La clorofila nos proporciona una imagen de la cantidad de fitoplancton presente", dice Scott Doney, un químico marino del Instituto Oceanográfico Woods Hole y coautor del artículo. "La flourescencia nos permite entender qué tan bien están funcionando en el ecosistema".

Todas las plantas absorben energía del Sol, generalmente más de la que pueden consumir por medio de la fotosíntesis. La energía extra se libera principalmente en forma de calor, pero una pequeña fracción es re-emitida como luz flourescente en longitudes de onda en el rojo. MODIS es el primer instrumento en observar esta señal a escala global.

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Arriba: Un mapa global de la luz roja flourescente emitida por el fitoplancton. Crédito de la imagen: Aqua/MODIS/Mike Behrenfeld, Universidad Estatal de Oregón [Imagen ampliada]

La flourescencia de luz roja revela mucho acerca de la fisiología de las plantas marinas y la eficiencia de la fotosíntesis, ya que diferentes partes de la maquinaria de obtensión de energía de la planta son activadas según la cantidad de luz y nutrientes disponibles.

Por ejemplo, la cantidad de flourescencia se incrementa cuando el fitoplancton está bajo estrés debido a una falta de hierro, el cual es un nutriente vital en el agua del mar. El hierro que se necesita para el crecimiento de las plantas llega a la superficie del mar gracias a los vientos que llevan polvo desde los desiertos y otras áreas áridas, y desde corrientes de afloramiento cerca de deltas de ríos e islas. Los datos sobre la flourescencia proporcionados por MODIS han permitido al equipo de investigadores estudiar esta dinámica.

see captionEl Océano Índico fue una sorpresa particular, ya que se observó cómo grandes porciones del océano se "encendían" por temporadas con los cambios de los vientos monzones. En el verano, el otoño y en el invierno —pero principalmente en el verano— significativos vientos del Suroeste agitan corrientes oceánicas y llevan más nutrientes hacia arriba, desde las profundidades, para el fitoplancton. Al mismo tiempo, se reduce la cantidad de polvo rico en hierro que proporciona el viento.

Derecha: Un mapa de la luz flourescente emitida por el plancton en el Océano Índico, donde los monzones de estación pueden limitar la cantidad de nutrientes de hierro en el agua y pueden provocar estrés en el plancton para que emitan más luz. Crédito de la imagen: Aqua/MODIS/Mike Behrenfeld, Universidad Estatal de Oregón.

"En escalas de tiempo que van desde semanas a meses podemos usar estos datos para rastrear las respuestas del plancton a la introducción de hierro por medio de las tormentas de polvo y el transporte de agua rica en hierro desde islas y continentes", dice Doney. "Tomando en cuenta el transcurso de años y décadas, también podemos detectar tendencias a largo plazo en el cambio climático y otras perturbaciones que el hombre provoca al océano".

El cambio climático podría significar que vientos más fuertes recojan más polvo y lo lleven hacia el mar, o vientos menos intensos que dejen al agua sin polvo. Algunas regiones se tornarán más secas y otras más húmedas, provocando un cambio en las regiones donde los suelos polvorientos se acumulan y son barridos hacia el aire. El fitoplancton reflejará y reaccionará a estos cambios globales.

"Los satélites de la NASA son herramientas poderosas", dice Behrenfeld. "A grandes porciones del océano todavía no se les ha tomado una muestra, así que la vista del satélite es crucial para observar el panorama completo".


sábado, 4 de julio de 2009

El fantoma regresa

Matroshka regresa a la Tierra y ha sido elegida como la desafortunada
voluntaria para experimentar la explosión de una llamarada
solar gigante.

Mayo 27, 2009: El fantoma regresa y tiene una gran historia para contar.

Se trata de un torso que tiene forma humana y que carece de brazos y piernas; es un maniquí que pareciera estar envuelto con las telas de una momia. Los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, en idioma inglés) lo llaman Matroshka y, al igual que su contraparte de la NASA, Fred, este maniquí es un intrépido viajero espacial. Ahora que ha permanecido cuatro meses en la Estación Espacial Internacional, los científicos están aprendiendo sobre la radiación espacial a la que Matroshka estuvo expuesta.

Derecha: El fantoma. [Imagen ampliada]

Las lecciones aprendidas a través de Fred y de Matroshka poseen implicancias importantes para los planes de la NASA relacionados con montar una estación habitada en la Luna, y finalmente el envío de personas a Marte. Proteger a los astronautas de los efectos dañinos de la radiación espacial será un reto crítico en estas misiones de larga duración. Para diseñar trajes espaciales, vehículos y estructuras habitables con suficiente material aislante y mantener a los astronautas a salvo, los científicos de misión necesitan saber cuánta radiación -y de qué tipo- absorben realmente los astronautas.

Los científicos pueden estimar la dosis de esta radiación con el uso de modelos creados por computadora; sin embargo, la realidad y un modelo realizado en una computadora pueden ser cosas extremadamente diferentes. Hasta ahora, los investigadores no estaban seguros de la precisión de sus modelos al momento de predecir las dosis de radiación que los astronautas experimentan en el espacio.

Y es ahí donde el fantoma entra en escena.

Él hizo posible que se llevara a cabo el experimento real que se necesitaba para demostrar que los modelos son esencialmente correctos. A través del análisis de las mediciones de cientos de sensores de radiación colocados en todo el cuerpo de Matroshka, Francis Cucinotta, del Centro Espacial Johnson, de la NASA, en compañía de sus colegas, descubrió que los modelos son, de hecho, bastante buenos: poseen una precisión de alrededor del 10% del valor de la dosis medida. Esto significa un "adelante con los sistemas" respecto del uso de los modelos para la planificación del regreso a la Luna e, incluso, un viaje a Marte, por parte de la NASA.


El tipo de radiación más peligroso al que los astronautas están expuestos son los rayos cósmicos galácticos (Galactic Cosmic Rays o GCR, en idioma inglés). Se trata de núcleos atómicos "desnudos", algunos tan pesados como los átomos de hierro, acelerados a velocidades cercanas a la de la luz por distantes supernovas. Debido a su elevada velocidad, a su alta masa y a la carga eléctrica positiva, las partículas de GCR pueden causar tremendos daños a las células de una persona. Además, los métodos tradicionales para el bloqueo de la radiación no las pueden detener.

Entender el peligro no es tan simple como saber cuánta radiación hay allí afuera.

"Lo que realmente importa es cuánta radiación impacta contra los órganos vitales de una persona", comenta Cucinotta.

Y para alcanzar dichos órganos, las partículas de la radiación deben primero pasar a través de las paredes de la nave espacial, del traje espacial de la persona, de la piel y de otros tejidos del cuerpo. Es muy complejo. Algunas veces, estas barreras reducirán la velocidad, o detendrán por completo a la partícula radiactiva. Sin embargo, en ocasiones, la colisión entre una partícula de radiación y una barrera produce una lluvia de nuevas partículas de radiación, conocida como radiación "secundaria". Los modelos realizados por computadora deben tomar en cuenta todo esto.

Los astronautas de la estación espacial usan sensores en sus trajes de vuelo para registrar la exposición total a la radiación; sin embargo, no hay manera práctica de medir cuánta radiación realmente alcanza los órganos vitales. Fred posee sensores prácticamente en todos lados -incluso en su interior.

Arriba: (Izquierda) El oficial de ciencia John L. Phillips, de la Estación Espacial Internacional, posa para una fotografía al lado de Matroshka, el fantoma de la Agencia Espacial Europea (ESA, en idioma inglés). (Derecha) Los sensores de radiación están colocados en 35 partes distintas del fantoma. Imágenes ampliadas:#1, #2.

Los fantomas se fabrican con un plástico especial que se asemeja en gran medida a la densidad del cuerpo humano y se encuentran rebanados horizontalmente en 35 capas de 2,54 cm (una pulgada) de ancho. En estas capas, los investigadores colocaron un total de 416 dosímetros del tipo litio-cristal, cada uno de los cuales mide la dosis de radiación acumulada en ese punto del cuerpo durante todo el experimento. Fred y Matroshka también contienen varios dosímetros "activos" localizados en el sitio donde se encuentran los órganos vitales, tales como el cerebro, la tiroides, el corazón, el colon y el estómago. Estos sensores activos mantienen un registro de cómo la radiación cambia momento a momento. En conjunto, esta variedad de sensores documentaron detalladamente la propagación de la radiación a través de sus cuerpos.

"La geometría y composición del torso imita al cuerpo humano muy bien", comenta Cucinotta. "Me parece que es una prueba muy buena".

De modo que ahora que estos modelos creados por computadora han sido verificados en la vida real, ¿qué dicen acerca de cómo mantener a los astronautas a salvo en una estación lunar, o en Marte?

"Las misiones lunares de corta duración son aceptables", comenta Cucinotta, "pero vivir en un hábitat lunar durante 6 meses ya comienza a ser problemático. Vamos a tener que hacer un trabajo realmente bueno respecto de la protección contra la radiación, y tal vez tengamos que tomar medidas de índole médica para contrarrestarla si pensamos llevar a cabo misiones de 6 meses de duración".

Los modelos sugieren que Marte será inclusive más complicado. Algunos escenarios requieren misiones de 18 meses o más de duración. "Actualmente, no existe un diseño exitoso que permanezca dentro de los límites de seguridad como para realizar una misión a Marte", comenta Cucinotta. "El poner demasiado material aislante de la radiación alrededor de la nave la haría demasiado pesada como para despegar, de modo que necesitamos encontrar materiales aislantes de la radiación que sean más livianos, y probablemente debemos desarrollar medidas médicas que contrarresten el daño causado a las células por los rayos cósmicos". El científico comenta que uno de los obstáculos más grandes para el progreso en esta área es la "incertidumbre en el tipo de daño celular que ocurre cuando existe exposición a los rayos cósmicos. Aún tenemos mucho que aprender".

Derecha: "Tierras distantes", por Pat Rawlings, artista de la NASA/SAIC. [Más información]

Otra pregunta fundamental: ¿Cómo afectan las llamaradas solares a los astronautas? Fred y Matroshka no han experimentado tormentas intensas de radiación solar durante su estancia en la Estación Espacial Internacional (EEI).

"El espectro de energía de los eventos solares y la manera en la cual las dosis de radiación cambian de un órgano a otro serán bastante diferentes de lo que hemos visto hasta ahora con los rayos cósmicos", comenta Cucinotta.

Para hallar la respuesta, los científicos han recreado la radiación intensa de llamaradas solares gigantes aquí mismo en la Tierra, y Matroshka ha sido elegida como la desafortunada voluntaria para experimentar la explosión. ¡Un astronauta virtual se encuentra a punto de ser sometido a una llamarada solar artificial!

Manténgase en sintonía con Ciencia@NASA para conocer la segunda parte de este artículo, en el cual se explorarán estos nuevos experimentos así como un ejemplo histórico de una llamarada solar extrema que, en 1972, estuvo a punto de impactar contra las misiones Apollo cuyo destino era la Luna.