26 de junio de 2014: En una imagen que fue tomada a
principios de este mes por la nave espacial Rosetta, de la ESA, se
observa que el cometa que dicha nave tiene como objetivo se ha calmado,
lo que demuestra la impredecible naturaleza de estos enigmáticos
objetos.
La imagen fue captada el 4 de junio por la cámara científica de
Rosetta y es la más reciente, tomada con resolución completa del sensor
de ángulo estrecho. Se la ha utilizado con el propósito de ayudar a
realizar los ajustes necesarios para la navegación de Rosetta hacia el
cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, el cual en ese momento se encontraba a
430000 kilómetros de distancia.
Causa una enorme sorpresa que ya no haya signos de la extensa nube
de polvo que se estaba formando alrededor del núcleo a finales de abril
y principios de mayo, como se muestra en las imágenes de nuestro más
reciente comunicado. De hecho, la monitorización del cometa ha mostrado
una significativa caída en su brillo desde entonces.
“El cometa ahora está casi a nuestro alcance, y nos está enseñando
a esperar lo inesperado”, dice el investigador principal de la cámara
Holger Sierks, del Instituto Max Planck para la Investigación del
Sistema Solar (Max Planck Institute for Solar System Research, en idioma
inglés), en Alemania.
“Después del inicio de la actividad, a finales de abril, nuestras
imágenes actualmente están mostrando un cometa que retoma la calma”.
A pesar de que no es nada fuera de lo común que un cometa exhiba
niveles variables de actividad, esta fue la primera vez que los
científicos presenciaron cambios en la producción de polvo desde una
distancia tan corta.
La “coma” de un cometa se origina cuando éste se mueve a lo largo
de su órbita cada vez más cerca del Sol; el creciente calor hace que el
hielo de la superficie se sublime y que el gas escape desde su núcleo,
compuesto de hielo y roca.
A medida que el gas fluye desde el núcleo, también transporta una
nube de pequeñas partículas de polvo hacia el espacio, la cual
lentamente se expande para crear la coma.
El calentamiento continúa produciéndose y la actividad aumenta a
medida que el cometa se mueve cada vez más cerca del Sol. Finalmente, la
presión provocada por el viento solar hace que parte del material se
proyecte en una larga cola.
Como los cometas no son esféricos y son grumosos, este proceso con
frecuencia es impredecible, y la actividad aumenta y disminuye a medida
que se calientan. Las observaciones que se llevaron a cabo durante las
seis semanas, desde finales de abril hasta principios de junio, muestran
exactamente la rapidez con la que pueden cambiar las condiciones en un
cometa.
Como los instrumentos de Rosetta fueron reactivados a principio de
este año, después de una larga hibernación, las cámaras científicas y
de navegación han estado captando imágenes regularmente para ayudar a
definir la trayectoria de Rosetta hacia el cometa.
Utilizando esta información, la nave espacial ha estado realizando
una serie de maniobras que lentamente la alinearán con el cometa antes
de que se produzca su encuentro, durante la primera semana de agosto.
Ya se han llevado a cabo cuatro maniobras (la más reciente tuvo
lugar ayer) y quedan seis más. La última maniobra de la secuencia está
planeada para el 6 de agosto, cuando Rosetta esté ubicada a 100
kilómetros de distancia del cometa y se embarque en una serie de
complejas maniobras que la llevarán aún más cerca.
Pero hoy, a seis semanas y aproximadamente 165000 kilómetros de
distancia, los instrumentos científicos de Rosetta ya han comenzado a
reunir datos sobre el medio ambiente del cometa y sobre su evolución.
Por ejemplo, Rosetta puede medir la coma y determinar la velocidad
a la cual se produce agua y gases, como el dióxido de carbono, y
también es capaz de precisar cómo cambia dicha velocidad con el tiempo.
Estas mediciones proporcionarán más conocimiento sobre la conformación
química de la superficie y del interior del cometa.
El medio ambiente de plasma del cometa también se puede evaluar a
medida que la coma se desarrolla e interacciona con las partículas en el
viento solar.
Luego, a medida que se acerque aún más, Rosetta comenzará a
recolectar gas y partículas de polvo de la coma, que analizará en sus
laboratorios en miniatura, ubicados a bordo.
“Es genial haber comenzado a recibir datos científicos de manera
regular, especialmente después un largo viaje de 10 años hacia nuestro
destino”, afirma Matt Taylor, quien es el científico del proyecto
Rosetta, de la ESA (European Space Agency, en idioma inglés, o Agencia
Espacial Europea, en idioma español). “La actividad variable del cometa
muestra que definitivamente tiene personalidad, lo cual nos pone mucho
más ansiosos por llegar hasta allí para conocer precisamente cómo
evoluciona”.
Hoy, el cometa de aproximadamente 4 kilómetros de ancho aumentó su
escala a alrededor de un píxel en la cámara de ángulo estrecho, lo que
significa que no se pueden discernir detalles del núcleo. Pero, dentro
de pocas semanas, Rosetta estará ubicada lo suficientemente cerca como
para ver mucho más: hacia principios de julio, debería abarcar cinco
píxeles y, para comienzos de agosto, 500 píxeles.
Teniendo eso en mente, ahora comenzaremos a publicar imágenes con
más regularidad. La próxima imagen está programada para el 3 de julio, o
para alrededor de esa fecha, y luego se realizarán publicaciones
semanales hasta el encuentro que tendrá lugar el 6 de agosto. Las
imágenes serán publicadas en la galería de imágenes de Rosetta y también
a través del
blog de la misión Rosetta.
Pero hay una cosa que parece segura: a medida que Rosetta se
acerque cada vez más a su destino, seguramente habrá más emocionantes
sorpresas esperándonos.