sábado, 27 de diciembre de 2014

Los planetas, como regalo de Navidad

22 de diciembre de 2014: Según el calendario, Navidad es el jueves 25 de diciembre. Para quienes observan el cielo desde el patio trasero, sin embargo, todo comienza antes. Su regalo de Navidad serán los planetas; y el espectáculo se inicia el 22 de diciembre.
El lunes anterior a la Navidad, cuando el Sol descienda, Venus y una Luna creciente súper delgada aparecerán desde el profundo crepúsculo, uno al lado del otro. Usted deberá tener una vista nítida del horizonte occidental para poder apreciarlos. El par estará cerca del Sol y, en consecuencia, se lo verá muy bajo en el cielo del atardecer.


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 Una noche ideal para observar los “planetas de la Navidad” es la del 24 de diciembre, cuando la Luna pase por Marte. Los lectores que tengan telescopios pueden intentar buscar al cometa 15P/Finlay, de magnitud 9, el cual pasará únicamente a una fracción de grado de Marte en la víspera de Navidad. En la imagen superior, se muestra el cielo del sudoeste justo después del atardecer, el 24 de diciembre de 2014. Ver más mapas del cielo: diciembre 22, 23, 24, 25, en idioma inglés 
 
Si le cuesta hallarlos debido al resplandor del crepúsculo, intente observar en dirección Oeste-Sudoeste con los binoculares. La luz brillante de Venus y el borde nítido de la Luna creciente son una imagen digna de observar a través de la óptica.

Vaya afuera el martes 23 de diciembre por la noche. Dos noches antes de Navidad, encontrará que la Luna creciente estará mucho más alta y que será más fácil verla que la noche anterior. Ahora forma el punto central de una línea curva entre Marte y Venus.

La distribución en el cielo es hermosa, pero no más que la Luna misma. Mire en el interior de los “cuernos” de la medialuna que forma Luna; verá una imagen fantasmagórica de la Luna llena. Ese es el “Brillo de la Tierra” (la luz del Sol que se refleja desde las nubes de nuestro propio planeta hacia la Luna), que ilumina el terreno lunar oscuro y polvoriento.  Algunas personas dicen que una Luna creciente con el Brillo de la Tierra es la vista más hermosa que existe en el cielo. Usted lo dirá.  

El miércoles 24 de diciembre por la mañana, la Luna creciente se trasladará todavía más alto en el cielo para brindarnos una conjunción navideña con el planeta Marte. Si hay un objeto cilíndrico debajo de su árbol de Navidad, desenvuélvalo ahora. Usando un telescopio, puede ver el disco rojizo de Marte a solo unos pocos grados de las montañas y de los mares de lava endurecida de la Luna.

Durante la noche de Navidad, el 25 de diciembre, el espectáculo llega a su fin con una alineación final: la Luna, Marte, Venus y, si usted tiene una vista muy nítida del horizonte occidental, Mercurio, emergiendo desde el brillo del Sol.

Extra: Si ese telescopio era un GOTO, configure las coordenadas del cometa 2014 Q2, que fue descubierto hace apenas unos pocos meses por el cazador de cometas Terry Lovejoy, de Australia.
Las noches cercanas a Navidad, el cometa “Q2”, como algunos lo llaman, resplandecerá justo al sur de Cirio, la Estrella del perro, produciendo un brillo que lentamente dará la posibilidad de verlo a simple vista. Este cometa verde podría ser una vista maravillosa si se lo observa con un telescopio de jardín.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Voyager está siendo azotada por “ondas de un tsunami” interestelar

16 de diciembre de 2014: Desde el año 2012, la nave espacial Voyager 1 ha experimentado tres “ondas de tsunami” en el espacio interestelar. Según los nuevos datos, la más reciente, que llegó a la nave espacial a principios de este año, se está propagando hacia el exterior.De todas las ondas de choque que han visto los investigadores en el espacio interestelar, esta es la que más ha durado.
“La mayoría de las personas pensarían que el medio interestelar es tranquilo y silencioso. Pero estas ondas de choque parecen ser más comunes de lo que pensamos”, dijo Don Gurnett, un profesor de física de la Universidad de Iowa, en Iowa City. Gurnett presentó los nuevos datos el lunes 15 de diciembre en la reunión de la Unión Geofísica Estadounidense (American Geophysical Union, en idioma inglés), que tuvo lugar en San Francisco.

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 La nave espacial Voyager 1 ha experimentado tres “ondas de tsunami” en el espacio interestelar. Escuche cómo estas ondas hacen que la materia ionizada circundante suene como una campana. 
 
La “onda de tsunami” se produce cuando el Sol emite una eyección de masa coronal, arrojando así una nube de plasma magnética desde su superficie. Esto genera una onda de presión. Cuando la onda ingresa al plasma interestelar (las partículas cargadas que se hallan en el espacio que hay entre las estrellas), se produce una onda de choque que altera el plasma.

“El tsunami hace que el gas ionizado que está allí afuera resuene; que ‘cante’ o vibre como una campana”, dijo Ed Stone, un científico del proyecto de la misión Voyager, con base en el Instituto de Tecnología de California (California Institute of Technology, en idioma inglés), ubicado en Pasadena.

Esta es la tercera onda de choque que ha experimentado la nave espacial Voyager 1. El primer evento se produjo entre octubre y noviembre de 2012, y la segunda onda, entre abril y mayo de 2013, reveló una densidad del plasma incluso mayor. Voyager 1 detectó el evento más reciente, en febrero, el cual todavía se está produciendo, desde que se reunieron los datos en noviembre. La nave espacial se ha movido hacia afuera 400 millones de kilómetros (250 millones de millas) durante el tercer evento.

“Este destacable encuentro provoca preguntas que estimularán nuevos estudios sobre la naturaleza de los choques en el medio interestelar”, expresó Leonard Burlaga, un astrofísico emérito del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Spaceflight Center, en idioma inglés), de la NASA, ubicado en Greenbelt, Maryland, quien analizó los datos vinculados con el campo magnético, los cuales fueron la clave para llegar a estos resultados.

No está claro para los investigadores qué puede significar la inusual longevidad de esta onda en particular. Asimismo, ellos desconocen cuán rápidamente se está moviendo la onda o cuán amplia es la región que abarca.

La segunda onda del tsunami ayudó a los investigadores a determinar, en el año 2013, que la nave espacial Voyager 1 había abandonado la heliosfera, la burbuja que creó el viento solar y que incluye al Sol y a los planetas de nuestro sistema solar. Los “anillos” de plasma denso, a una frecuencia mayor, y el medio a través del cual voló Voyager, resultaron ser 40 veces más densos que lo que se había medido previamente. Esto fue clave para llegar a la conclusión de que Voyager había ingresado a una frontera en la cual ninguna nave espacial había estado antes: el espacio interestelar.

“La densidad del plasma es mayor a medida que Voyager se aleja más”, dijo Stone. “¿Eso se debe a que el medio interestelar es más denso a medida que Voyager se aleja de la heliosfera, o se debe a la onda de choque misma? Todavía no lo sabemos”.

Gurnett, quien es el principal investigador del instrumento para las ondas de plasma en Voyager, espera que dichas ondas de choque se propaguen más lejos en el espacio, quizás incluso al doble de la distancia que hay entre el Sol y el sitio donde la nave espacial se encuentra justo ahora.

Voyager 1 y su gemela, Voyager 2, fueron lanzadas con 16 días de diferencia, en el año 1977. Ambas naves espaciales sobrevolaron Júpiter y Saturno. Asimismo, Voyager 2 sobrevoló Urano y Neptuno. Voyager 2 fue lanzada antes que Voyager 1, y es la nave espacial que más tiempo ha estado en funcionamiento. Se espera que ingrese al espacio interestelar dentro de pocos años.

sábado, 13 de diciembre de 2014

New Horizons se despierta en el umbral de Plutón

7 de diciembre de 2014: Después de un viaje de casi nueve años y aproximadamente cuatro mil ochocientos millones de kilómetros (tres mil millones de millas), la distancia más larga que alguna vez ha recorrido una misión espacial para llegar a su objetivo principal, la nave espacial New Horizons, de la NASA, dejó la hibernación el 6 de diciembre para encaminarse hacia su tan esperado encuentro con el sistema de Plutón, el cual tendrá lugar en el año 2015.

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 La directora de operaciones de la misión New Horizons, Alice Bowman, y Karl Whittenburg, uno de los miembros del equipo de operaciones, observan las pantallas con el fin de encontrar datos que confirmen que la nave espacial New Horizons pasó del modo de hibernación al modo “activo”, el 6 de diciembre. 
 
Las operaciones en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, o APL, por su sigla en idioma inglés), ubicado en Laurel, Maryland, confirmaron a las 9:53 de la noche (EST, hora estándar del Este) que New Horizons, bajo la operación de comandos informáticos pre-programados, había pasado del modo de hibernación al modo “activo”.

 Trasladándose a una elevada velocidad, las señales de radio emitidas por la nave espacial New Horizons (que, en la actualidad, se encuentra a más de 4.670 millones de kilómetros, ó 2.900 millones de millas, de distancia de la Tierra, y apenas a algo más de 260 millones de kilómetros, ó 162 millones de millas, de Plutón) tardaron cuatro horas y 26 minutos en llegar a la estación de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network station, en idioma inglés), de la NASA, en Canberra, Australia.

“Este es un evento que marca un punto de inflexión y que señala el fin del cruce de un ‘vasto océano de espacio’ por parte de New Horizons, hasta la frontera misma de nuestro sistema solar, y también indica el comienzo del objetivo principal de la misión: la exploración de Plutón y sus muchas lunas, en el año 2015”, dijo Alan Stern, quien es el investigador principal de la misión New Horizons, en el Instituto de Investigaciones del Sudoeste (Southwest Research Institute, o SwRI, por su sigla en idioma inglés), ubicado en Boulder, Colorado.
 
 
Desde su lanzamiento, el 19 de enero de 2006, New Horizons ha pasado 1.873 días (alrededor de dos tercios de su tiempo de vuelo) en hibernación. La duración de sus 18 períodos de hibernación por separado, desde mediados de 2007 hasta fines de 2014, varió de 36 días a 202 días. El equipo usó la hibernación con el fin de evitar el deterioro de los componentes de la nave espacial debido al uso y así reducir también el riesgo de que se produjeran fallas en el sistema.

“Técnicamente, esto fue algo de rutina, ya que el ‘despertar’ fue un procedimiento que habíamos hecho antes muchas veces”, explicó Glen Fountain, quien es el director del proyecto New Horizons en el APL. “Sin embargo, simbólicamente, éste es un tema importante. Significa el comienzo de nuestras operaciones previas al encuentro”.

La secuencia del ‘despertar’ había sido programada en la computadora que New Horizons lleva a bordo, en agosto, y que fue encendida en la nave espacial a las 3 de la tarde (EST, hora estándar del Este), el 6 de diciembre. Aproximadamente 90 minutos más tarde, New Horizons comenzó a transmitir a la Tierra datos sobre sus condiciones, incluyendo el informe de que está nuevamente en modo “activo”.

El equipo de New Horizons pasará las próximas semanas examinando la nave espacial, asegurándose de que sus sistemas e instrumentos científicos estén funcionando adecuadamente. Asimismo, el equipo continuará desarrollando y poniendo a prueba las secuencias de los comandos informáticos que guiarán a New Horizons en su vuelo hacia el sistema de Plutón y también en el reconocimiento que deberá hacer del mismo.

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Para New Horizons, Russell Watson graba una versión especial de ‘Where My Heart Will Take Me’ (‘Donde me llevará mi corazón’, en idioma español). Reproducir, en idioma inglés
 
Con una carga útil de siete instrumentos científicos, que incluye espectrómetros de generación de imágenes avanzadas en el infrarrojo y el ultravioleta, una cámara multicolor compacta, una cámara telescópica de alta resolución, dos potentes espectrómetros de partículas y un detector de polvo espacial, New Horizons comenzará a observar el sistema de Plutón el 15 de enero.

El máximo acercamiento a Plutón que realizará New Horizons tendrá lugar el 14 de julio, pero antes de esa fecha se esperan varios momentos importantes, que incluyen, para mediados de mayo, vistas del sistema de Plutón mejores que las que puede aportar el Telescopio Espacial Hubble (Hubble Space Telescope, en idioma inglés) del planeta enano y de sus lunas.

Un despertar musical

New Horizons se une a los astronautas de cuatro misiones de trasbordadores espaciales que “despertaron” escuchando el tema motivador del tenor inglés Russell Watson, “Where My Heart Will Take Me” (‘Donde me llevará mi corazón’, en idioma español); de hecho, ¡el mismo Watson grabó un saludo y una versión especial de la canción para honrar a New Horizons! La canción fue reproducida durante las operaciones de la misión New Horizons tras la confirmación del ‘despertar’ de la nave espacial, el 6 de diciembre.

La nave espacial durmiente: Cómo se desarrolló la hibernación

Durante el modo de hibernación, gran parte de la nave espacial New Horizons estuvo sin energía. La computadora de vuelo ubicada a bordo monitorizó el estado del sistema y transmitió señales a la Tierra semanalmente. Las secuencias que enviaron a bordo por adelantado los controladores de la misión despertaron a New Horizons dos o tres veces por año para controlar los sistemas vitales, calibrar los instrumentos, reunir algunos datos científicos, practicar las actividades del encuentro con Plutón y realizar las correcciones del recorrido.

New Horizons fue pionera en la hibernación de rutina en vuelos de crucero para la NASA. La hibernación no solamente redujo el desgaste producido por el uso de los instrumentos electrónicos de la nave espacial, sino que también disminuyó los costos de operación y liberó los recursos de rastreo y de comunicaciones de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, en idioma inglés), de la NASA, para otras misiones.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Los sonidos del aterrizaje sobre el cometa que observará Rosetta

21 de noviembre de 2014: Una imagen en tres dimensiones muestra cómo sería volar sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La imagen fue generada a partir de datos reunidos por el Sistema de Generación de Imágenes del Módulo de Descenso de Rosetta (Rosetta Lander Imaging System o ROLIS, por su acrónimo en idioma inglés), ubicado a bordo de la nave espacial Philae, de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, en idioma inglés) durante el descenso destinado a realizar el aterrizaje inicial sobre el cometa, el 12 de noviembre. La Agencia Espacial Europea también dio a conocer una pista de audio del primero de los tres aterrizajes del módulo de descenso sobre la superficie del cometa:



La imagen estereográfica fue generada utilizando dos imágenes captadas por ROLIS cuando Philae estaba a poco menos de 3 kilómetros (2 millas) de la superficie. Las imágenes fueron tomadas con dos minutos de diferencia, aproximadamente una hora antes del aterrizaje inicial de la nave espacial sobre 67P, a las 8:03 a. m. PST, hora estándar del Pacífico (11:03 a. m. EST, hora estándar del Este). En la imagen, se puede ver el sitio del aterrizaje Agilkia inmediatamente debajo. En el margen superior derecho de la imagen, se puede observar una de las patas dentadas de aterrizaje. La resolución es aproximadamente 3 metros (10 pies) por píxel. Para apreciar el efecto en 3 dimensiones, se debe ver la imagen con anteojos que tengan los colores rojo y azul.

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 Esta imagen en 3 dimensiones muestra cómo sería volar sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko La imagen fue generada a partir de datos reunidos por el Sistema de Generación de Imágenes del Módulo de Descenso de Rosetta (Rosetta Lander Imaging System o ROLIS, por su acrónimo en idioma inglés), ubicado a bordo de la nave espacial Philae, de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, en idioma inglés) durante el descenso destinado a realizar el aterrizaje inicial sobre el cometa, el 12 de noviembre. Crédito de la imagen: ESA/Rosetta/Philae/ROLIS/DLR 
 
Cuando Philae hizo su primer aterrizaje sobre el cometa, el Experimento de Sondeo Acústico de la Superficie del Cometa (Cometary Acoustic Surface Sounding Experiment o CASSE, por su acrónimo en idioma inglés), de Philae, escuchó un breve pero significativo “golpe seco”. La grabación de dos minutos desde el espacio es la primera captada del momento de contacto entre un objeto hecho por el hombre y un cometa tras un aterrizaje. Los sensores de CASSE están ubicados en los pies, en la base de las tres patas del módulo de descenso.

“El módulo de descenso Philae hizo contacto con una capa blanda de varios centímetros de espesor”, dijo Klaus Seidensticker, el científico principal del instrumento CASSE, del Instituto de Investigaciones Planetarias (Institute of Planetary Research, en idioma inglés), que pertenece al Centro Aeroespacial Alemán (German Aerospace Center, en idioma inglés), en Berlín. “Luego, apenas unos milisegundos más tarde, los pies se encontraron con una capa dura, quizás de hielo, en 67P/Churyumov-Gerasimenko”.

Los cometas son cápsulas del tiempo que contienen material primitivo que quedó de la época en la cual se formaron nuestro Sol y sus planetas. Rosetta será la primera nave especial en presenciar muy de cerca cómo cambia un cometa a medida que se somete a la creciente intensidad de la radiación del Sol. Las observaciones ayudarán a los científicos a conocer más acerca del origen y la evolución de nuestro sistema solar y también acerca del papel que pueden haber desempeñado los cometas en la provisión de agua para la Tierra y quizás, incluso, en la “siembra de las semillas” de la vida.

Rosetta es una misión de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency o ESA, por su acrónimo en idioma inglés), con colaboración de sus estados miembro y de la NASA. Philae, el módulo de descenso de Rosetta, es provisto por un consorcio dirigido por el Centro Aeroespacial Alemán (German Aerospace Center, en idioma inglés), en Colonia; el Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar (Max Planck Institute for Solar System Research, en idioma inglés), en Gottingen; el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (National Center of Space Studies o CNES), en París; y la Agencia Espacial Italiana (Italian Space Agency, en idioma inglés), en Roma. ROLIS y CASSE fueron desarrolladas por el Instituto de Investigaciones Planetarias (Institute of Planetary Research, en idioma inglés), que pertenece al Centro Aeroespacial Alemán, en Berlín. El Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JLP, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California, que es una división del Instituto de

Tecnología de California, en Pasadena, dirige la participación estadounidense de la misión Rosetta para el Directorio de Misiones Científicas de la NASA, en Washington. El JPL también construyó el Instrumento de Microondas del Orbitador Rosetta (Microwave Instrument for Rosetta Orbiter o MIRO, por su acrónimo en idioma inglés); allí desempeña sus actividades su principal investigador: Samuel Gulkis. El Instituto de

Investigaciones del Sudoeste (Southwest Research Institute, en idioma inglés), ubicado en San Antonio y en Boulder, desarrolló los instrumentos IES (Ion and Electron Sensor, en idioma inglés, o Sensor de Iones y Electrones, en idioma español) y Alice. En dicho instituto desempeñan sus actividades sus principales investigadores: James Burch (IES) y Alan Stern (Alice).

sábado, 22 de noviembre de 2014

El confuso futuro del hielo del mar Ártico

28 de octubre de 2014: El cambio climático es un fenómeno global; sin embargo, los científicos en la Tierra están observando de cerca un lugar en particular: el Ártico.
“Las regiones polares son importantes para nosotros y debemos estudiarlas precisamente ahora”, explica Tom Wagner, de la División de Ciencias de la Tierra (Earth Science Division, en idioma inglés), de la NASA, en Washington DC. “Están cambiando rápidamente”.

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 En un nuevo video de ScienceCast se examina la cubierta de hielo del mar Ártico, que se está encogiendo, y cómo esa reducción podría afectar las condiciones del tiempo en todo el mundo. Reproducir el video, en idioma inglés 
 
Uno de los signos más visibles del calentamiento es la retracción del hielo del mar Ártico. Todos los años, el hielo del mar aumenta y disminuye en lo que es una respuesta normal al cambio de estaciones; el mínimo anual de la cubierta de hielo del mar tiene lugar cerca del final del verano boreal. Desde la década de 1970, los investigadores han estado observando cuidadosamente con el fin de ver si el ritmo del hielo del mar Ártico respondería al calentamiento global.

Al principio, hubo un escaso cambio sistemático. Luego, llegó la década del año 2000.
 
 
“Comenzamos a ver cambios drásticos alrededor del año 2005”, recuerda Walt Meier, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA. “En 2007, el fondo pareció caerse”. Para fines de la temporada de derretimiento de ese año, el Océano Ártico había perdido una parte de la cubierta de hielo equivalente al tamaño combinado de Alaska y Texas. “Había mucha conmoción en la comunidad que investiga el hielo del mar. No recuerdo a nadie que pensara que podía disminuir tanto tan rápidamente”, dice Meier.

Lo que faltaba en la mayoría de los análisis, que se enfocaron en el área donde el hielo del mar se encogía, fue el hecho de que el hielo también se había hecho más delgado en las últimas décadas, lo cual lo hacía mucho más vulnerable a las condiciones del tiempo y al calentamiento.

Desde el año 2007, el hielo del mar ha continuado reduciéndose, en promedio, con subas y bajas anuales. El mínimo actual, que tuvo lugar en septiembre de 2014, es apenas menor que el de 2013, lo que lo convierte en el sexto nivel más bajo en lo registrado por los satélites. En un punto, una pequeña área del borde del hielo del Mar de Laptev estuvo a solamente cinco grados del Polo Norte.
“Todos los días estamos aprendiendo más sobre las implicancias que estos cambios tienen para el resto del planeta”, continúa Wagner. “El cambio en el hielo del mar Ártico probablemente esté teniendo influencia sobre nuestras condiciones del tiempo”.

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Haga clic aquí para visitar la página principal de ARISE, en idioma inglés

Con el fin de investigar esta posibilidad, la NASA puso en marcha una misión aérea sobre el Océano Ártico. Su nombre es ARISE, el acrónimo de Experimento IceBridge sobre Hielo y Mar - Radiación Ártica (Arctic Radiation-IceBridge Sea and Ice Experiment, en idioma inglés).
Bill Smith, el principal investigador del proyecto, del Centro de Investigaciones Langley (Langley Research Center, en idioma inglés), explica los objetivos de la misión: “Tenemos razones para creer que la pérdida del hielo del mar crea más nubes. Básicamente, queremos descubrir si eso es verdad y determinar los impactos”.

El hielo refleja la luz del Sol hacia el espacio. Si el hielo se derrite, esa luz del Sol ya no se refleja; se absorbe. La humedad que libera la superficie del mar que se calienta sube para formar nubes. Las nubes mismas reflejan la luz del Sol pero también actúan como si fueran una manta, manteniendo caliente la tierra que está debajo de ellas.

La interacción entre las nubes y el hielo, el enfriamiento y el calentamiento, es compleja. ARISE tiene como objetivo desentrañar este tema tomando muchos datos:

“Nuestro C-130 está equipado con un complemento exclusivo de sensores”, dice Smith. “Tenemos radiómetros apuntando hacia arriba y hacia abajo para medir la luz del Sol que entra y que sale; un termómetro infrarrojo para medir la temperatura de la superficie del mar, un altímetro láser para medir la altura (y, en consecuencia, el grosor) del hielo; y más”.

Los satélites que orbitan la Tierra regularmente realizan mediciones del Ártico, pero la región es grande y compleja, de modo que los datos pueden ser difíciles de interpretar. Al comparar las mediciones llevadas a cabo por C-130 con los datos proporcionados por los satélites, tomados al mismo tiempo, Smith y sus colegas esperan aportar los “principios elementales” al problema.

“Necesitamos más información para comprender cómo interpretar las mediciones que realizan los satélites y un avión puede ayudar con eso”, dice.

Si el cambio climático continúa produciéndose rápidamente, los veranos futuros podrían traer un Océano Ártico sin hielo. ARISE podría decirnos algunas de sus implicancias antes de que eso suceda.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Actualización 2014 sobre el agujero de ozono

31 de octubre de 2014: El agujero de ozono de la Antártida alcanzó su tamaño máximo anual el 11 de septiembre, según informaron científicos de la NASA y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, o NOAA, por su acrónimo en idioma inglés). El tamaño del agujero de este año fue 24,1 millones de kilómetros cuadrados (9,3 millones de millas cuadradas); esta es un área que mide casi el tamaño que tiene América del Norte.


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 Esta imagen muestra concentraciones de ozono arriba de la Antártida, el 11 de septiembre de 2014. Crédito de la imagen: NASA. Ver también el sitio en Internet para la observación del agujero de ozono, de la NASA, en idioma inglés 
 
El área máxima en un solo día fue similar a la del año 2013, que alcanzó los 24,0 millones de kilómetros cuadrados (9,3 millones de millas cuadradas). El agujero de ozono más grande registrado por un satélite en un solo día midió 29,9 millones de kilómetros cuadrados (11,5 millones de millas cuadradas), el 9 de septiembre de 2000. En total, la capa de ozono es más pequeña que los agujeros grandes del período 1998–2006 y se la puede comparar con lo medido en 2010, 2012 y 2013.

Con los niveles actuales de cloro en la atmósfera, aumentados desde la década de 1980, el agujero de ozono de la Antártida se forma y se expande durante la primavera del hemisferio sur (agosto y septiembre). La capa de ozono ayuda a proteger la vida en la Tierra de la potencialmente dañina radiación ultravioleta que puede causar cáncer de piel y dañar las plantas.

El Protocolo de Montreal, que se acordó en el año 1987, estableció una reglamentación para las sustancias que reducen el ozono, como los clorofluorocarbonos, que contienen cloro, y los halones, que contienen bromo. El nivel de estas sustancias registrado en 2014 sobre la Antártida ha disminuido alrededor de un 9 por ciento, por debajo del récord máximo del año 2000.

“La variabilidad climática de un año a otro impacta significativamente sobre el ozono de la Antártida porque las temperaturas estratosféricas más cálidas pueden reducir el agotamiento del ozono”, dijo Paul A. Newman, quien es el científico jefe para el área de la atmósfera en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, en Greenbelt, Maryland. “El agujero de ozono es más pequeño que lo que vimos a fines de la década de 1900 y principios de la década de 2000 y sabemos que los niveles de cloro están disminuyendo. Sin embargo, todavía no estamos seguros de si un calentamiento de las temperaturas estratosféricas a largo plazo en la Antártida podría explicar la reducción de este agotamiento del ozono”.

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 Las gráficas que se muestran arriba indican el avance del agujero de ozono de 2014. La sombra gris indica los valores más altos y más bajos medidos desde el año 1979. Los números rojos corresponden a los valores máximos o mínimos observados. La temperatura estratosférica y la cantidad de luz solar que llega a la región del polo sur controlan la profundidad y el tamaño del agujero de ozono de la Antártida. [Más información
 
Los científicos están trabajando con el fin de determinar si el agujero de ozono de la última década es el resultado de los aumentos de temperatura o de la reducción del cloro. Un aumento de la temperatura estratosférica arriba de la Antártida disminuiría el área del agujero de ozono. Las mediciones llevadas a cabo mediante satélites y desde la Tierra muestran que los niveles de cloro están reduciéndose, pero los análisis de la temperatura estratosférica en esa región son menos confiables para determinar las tendencias a largo plazo.

Los científicos también descubrieron que el espesor mínimo de la capa de ozono este año fue de 114 unidades Dobson, el 30 de septiembre, en comparación con las 250-350 unidades Dobson registradas durante la década de 1960. Durante los últimos 50 años, los registros satelitales y en tierra relacionados con la Antártida muestran que las cantidades en la columna de ozono varían de 100 a 400 unidades Dobson, lo que se traduce en aproximadamente de 1 milímetro (1/25 pulgada) a 5 milímetros (1/6 pulgadas) de ozono en una capa, si se la trajera a la superficie.

Los datos sobre el ozono provienen del Instrumento Holandés-Finlandés de Monitorización del Ozono (Dutch-Finnish Ozone Monitoring Instrument, en idioma inglés), ubicado a bordo del satélite Aura, de la NASA, y del Conjunto de Instrumentos para el Análisis y la Monitorización del Ozono (Ozone Monitoring and Profiler Suite instrument, en idioma inglés), colocado a bordo del Satélite de Asociación Nacional Suomi en Órbita Polar (Suomi National Polar-orbiting Partnership satellite, en idioma inglés), de la NASA-NOAA.
Las mediciones llevadas a cabo por la NOAA en la estación del polo sur monitorizan la capa de ozono ubicada por encima de ese lugar por medio del espectrofotómetro Dobson y a través de lanzamientos regulares del globo sonda, que registra el espesor de la capa de ozono y su distribución vertical. Las cantidades de cloro se calculan usando mediciones en tierra llevadas a cabo por la NOAA y por la NASA y a través de observaciones realizadas por el Medidor de Microondas del Limbo (Microwave Limb Sounder, en idioma inglés), a bordo del satélite Aura, de la NASA.

La NASA y la NOAA deben cumplir con lo establecido en la Ley del Aire Limpio destinada a monitorizar los gases que agotan el ozono y también a controlar el agotamiento del ozono en la estratosfera. Desde la década de 1970, científicos de la NASA y de la NOAA han estado monitorizando la capa de ozono y las concentraciones de sustancias que agotan el ozono y sus productos de descomposición desde el suelo y con una variedad de instrumentos ubicados en satélites y globos. Estas observaciones nos permiten contar con un registro continuo a largo plazo para dar seguimiento a la evolución de las cantidades de ozono a largo plazo y de un año a otro.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cómo aterrizar en un cometa

3 de noviembre de 2014: Hablando en general, las misiones espaciales se ubican dentro de una de tres categorías: difíciles, más difíciles y ridículamente difíciles.
Lossobrevuelos son difíciles. Una nave espacial viaja cientos de millones de kilómetros a través del oscuro vacío del espacio, divisa un planeta o luna distante y lo sobrevuela a una velocidad que varía desde 32.190 a 48.280 kilómetros por hora (de 20.000 a 30.000 millas por hora), tomando fotografías de manera frenética durante un encuentro dolorosamente breve.
Ingresar en órbitaes más difícil. En vez de sobrevolar un objetivo, la nave espacial que se acerca a él frena y cambia su velocidad lo suficiente como para lograr girar alrededor del planeta. Un movimiento equivocado y la nave espacial vagará por la atmósfera, transformándose así en un meteoro accidental.
Pero aterrizar es ridículamente difícil. Simplemente juegue al video de la NASA llamado “Seven Minutes of Terror” (“Siete minutos de terror”, en idioma español). Observar a Curiosity (Curiosidad, en idioma español) lanzarse en un paracaídas, impulsarse hacia atrás mediante retrocohetes y concretar su camino hacia la superficie de Marte ayudándose con una grúa raramente deja de hacer poner la piel de gallina. Desde el comienzo de la Era Espacial, las agencias espaciales de la Tierra han tenido éxito en aterrizar solamente en seis cuerpos del universo: Venus, Marte, la Luna, Titán y los asteroides 433 Eros e Itokawa.

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 En un nuevo video de ScienceCast se presenta una vista previa del primer aterrizaje sobre un cometa. Reproducir el video, en idioma inglés 
 
En una maniobra que podría establecer un nuevo estándar de dificultad, la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, o ESA por su acrónimo en idioma inglés) está a punto de sumar un séptimo miembro a la lista. El 12 de noviembre, la nave espacial Rosetta, de la ESA, dejará caer un módulo de descenso, llamado “Philae”, sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko.

“¿Cuán difícil es este aterrizaje?”, pregunta Art Chmielewski, el gerente estadounidense del proyecto Rosetta, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, por su sigla en idioma inglés). “Tenga en cuenta esto: el cometa se estará moviendo 40 veces más rápidamente que una bala en movimiento, girando, expulsando gas y dando la bienvenida a Rosetta a la superficie repleta de rocas, grietas, desniveles y, posiblemente, ¡metros de polvo”!
 
 
Rosetta dejará caer el módulo de descenso Philae desde una altura de 22 kilómetros a medida que el cometa rote libremente debajo de él. No habrá un direccionamiento activo durante el lento descenso.

“A diferencia de los anteriores aterrizajes, donde ya se había hecho un reconocimiento (en Marte, por ejemplo, confeccionamos mapas del planeta con bastante anticipación), Rosetta apenas comenzó a conocer su objetivo hace un par de meses”, explica Claudia Alexander, una científica de proyecto para el Proyecto Rosetta Estadounidense. “Esto presenta un riesgo mucho mayor”.
Rosetta llegó a 67P el 6 de agosto de 2014. Lo que descubrió fue impactante. El núcleo del cometa tiene una forma extraña (un observador lo comparó con un “exponente raro de circo”), está dominado por un par de áreas de un kilómetro de ancho unidas por un “cuello” con rocas. No sería fácil elegir un sitio para el aterrizaje.

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Haga clic aquí para conocer más sobre el sitio J del aterrizaje, en idioma inglés. Crédito: ESA.
Rosetta pasó más de un año explorando el cometa antes de que los ingenieros y los científicos se reunieran en Francia para tomar la decisión.

“Ninguno de los sitios candidatos para el aterrizaje cumplió con el 100% de los criterios operativos”, dice Stephan Ulamec, quien es el gerente del proyecto del módulo de descenso Philae, en el Centro Aeroespacial Alemán (German Aerospace Center, en idioma inglés, o DLR, por su sigla en idioma alemán), “pero el sitio J es claramente la mejor solución”.

El sitio J es un lugar relativamente plano, sin rocas, sobre la porción más pequeña del cometa. Recibe bastante luz del Sol para los paneles solares del módulo de descenso y cuenta con un buen campo visual para las comunicaciones con Rosetta, que orbita arriba.

El descenso tomará alrededor de 7 horas; será un proceso lento que podría estar “condimentado” por impredecibles chorros de gas que podrían emerger desde el núcleo del cometa.

¿Usted pensó que 7 minutos de terror era penoso? “Estas serán Siete Horas de Terror”, dice Alexander.
Si todo sale bien, Philae descenderá lentamente y desplegará arpones para sujetarse a la superficie. Un equipo de 10 sensores ubicados en el módulo de descenso, entre los cuales se incluye un taladro para la recolección de muestras y una sonda acústica para explorar la estructura que se encuentra debajo de la superficie del cometa, podrá luego comenzar directamente un estudio sin precedentes del cometa.

“Un cometa es diferente a cualquier otro cuerpo planetario en el que hayamos intentado aterrizar”, señala Alexander. “¡Hacer que Philae aterrice con éxito será un increíble logro para la humanidad!”
Intente usted mismo hacer aterrizar una nave espacial sobre un cometa mediante la aplicación (en idioma inglés) de la NASA llamada Space Place’s Comet Quest (Misión al cometa en el Sitio del Espacio, en idioma español): http://spaceplace.nasa.gov/comet-quest/.