martes, 19 de mayo de 2009

Con un telescopio para aficionados, se pueden ver tareas de construcción en la estación espacial

El transbordador espacial Discovery, lanzado el domingo 15 de marzo,
se encuentra en una misión de construcción en la Estación
Espacial Internacional. Éste es un momento perfecto para los
observadores del cielo. La misión coincide con una serie de vuelos
de la Estación Espacial Internacional sobre poblados y ciudades
de América del Norte. Quienes salgan a observar el cielo después
del atardecer podrán apreciar a simple vista el combo
"estación-transbordador" y podrán ver la silueta cambiante de dicha
estación a través de telescopios para aficionados.

Marzo 17, 2009: Hablemos de un gran proyecto de construcción…

Astronautas se encuentran a punto de agregar un par de paneles solares de 36 metros (115 pies) de longitud, que parecen alas, a la Estación Espacial Internacional (EEI, por su sigla en idioma español). Estos paneles de la estación constituyen el sistema espacial desplegable más grande que jamás se ha construido y son los dipositivos generadores de energía eléctrica más poderosos en órbita. Cada ala pesa aproximadamente 1.090 kilogramos (2.400 libras), usa 32.800 celdas solares individuales y agrega a la EEI un total de alrededor de 360 metros cuadrados (4.000 pies cuadrados) de superficie colectora de luz. Cuando el trabajo esté terminado, la estación espacial dispondrá de suficiente energía como para iluminar 42 viviendas.

Los astrónomos aficionados pueden verlo con sus propios ojos.

La Estación Espacial Internacional es tan grande, que su silueta se puede ver a través de telescopios para aficionados. Aquí, por ejemplo, se muestra cómo se ve desde un telescopio reflector newtoniano de 25 centímetros (10 pulgadas):

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"En diciembre, la estación espacial pasó sobre mi observatorio para aficionados", comentó el fotógrafo Ralf Vandebergh, de los Países Bajos. "Era casi tan brillante como Venus; era imposible no verla". El fotógrafo guió manualmente su telescopio con el fin de mantener a la EEI centrada en el campo de visión y capturó la imagen usando una cámara de video digital anexada al ocular.

La fotografía instantánea que tomó Vandebergh muestra seis paneles solares previamente instalados (cuatro a babor y dos a estribor). Los nuevos paneles estarán ubicados a estribor, rodeando el conjunto de los ocho paneles ya existentes.

Cuando esté completo, el sistema de energía de la estación generará entre 80 y 120 kilovatios de energía eléctrica utilizable. Se necesita una parte de esta energía para poner en funcionamiento los sistemas básicos de la estación espacial; sin embargo, habiendo considerado esto, el agregado de los nuevos paneles prácticamente duplicará la cantidad de energía disponible para realizar experimentos (de 15 a 30 kilovatios). La energía extra también hará posible duplicar la cantidad de integrantes de la tripulación permanente que la estación puede albergar (de tres a seis).

Arriba: Concepto artístico de la EEI, que recibe toda su energía de sus ocho paneles solares. Crédito: NASA [Imagen ampliada] [Más información sobre el comunicado de prensa]

Los nuevos paneles ya se encuentran en camino hacia la EEI, a bordo del transbordador espacial Discovery (Descubrimiento). Dicho transbordador abandonó la Tierra desde el Centro Espacial Kennedy, el domingo 15 de marzo, en lo que fue un hermoso despegue durante el crepúsculo. Además de los paneles solares, Discovery lleva una estructura de aproximadamente 14.000 kilogramos (31.000 libras) para completar la gran columna vertebral de la estación y un radiador térmico para disipar el calor de los dispositivos electrónicos que comienzan a recibir energía. Si todo sale de acuerdo con el plan, tanto los paneles solares, como la estructura y el radiador serán instalados durante una caminata espacial el día 5 de la misión (el 19 de marzo); los paneles serán desplegados, como si fueran un acordeón, el día 8 de la misión (el 22 de marzo).

La coordinación de estos eventos favorece a los observadores del cielo en Estados Unidos y en Canadá. La EEI (con el transbordador Discovery acoplado) está programada para volar sobre muchos poblados y ciudades de América del Norte, desde mediados hasta finales de marzo, después del atardecer. Brillando más intensamente que cualquier estrella, al combo "EEI-Discovery" le tomará alrededor de 5 minutos cruzar el cielo (suficiente tiempo como para apuntar un telescopio hacia el cielo, tomar una fotografía o simplemente empaparse con un poco de la creciente luminosidad de la estación).

Consulte el localizador de la EEI, de la NASA, para conocer las fechas de los sobrevuelos: vínculo.

El superparacaídas de Ares

En el desierto de Arizona, pilotos de prueba de la NASA y
de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dejaron caer un pesado
propulsor de cohete "de prueba" como parte de los preparativos
para emprender el regreso a la Luna.

Marzo 13, 2009: Pilotos de prueba de la NASA y de la Fuerza Aérea de Estados Unidos dejaron caer un propulsor de cohete "de prueba" de 23.000 kilogramos (50.000 libras) en el desierto de Arizona (y lo detuvieron antes de que se estrellara).

Todo esto es parte del plan de la NASA para emprender el regreso a la Luna.

"El nuevo cohete lunar de la NASA, denominado Ares, tendrá una etapa con un propulsor reutilizable que planeamos recuperar después de cada misión", explica James Burnum, del Centro Marshall para Vuelos Espaciales (Marshall Space Flight Center, en idioma inglés). "Para 'atrapar' el propulsor antes de que se estrelle en la Tierra, necesitamos contar con un sistema de paracaídas superconfiable".

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Arriba: Una prueba exitosa del "superparacaídas del Ares", llevada a cabo el 28 de febrero de 2009. Crédito de la imagen: NASA. [Imagen ampliada]

El 28 de febrero, el piloto en jefe Frank Batteas, del Centro de Investigaciones de Vuelo Dryden (Dryden Flight Research Center, en idioma inglés), colaboró con un equipo encabezado por la NASA para poner a prueba uno de los superparacaídas, y relata lo siguiente:

"Volamos a 175 nudos, a 7.600 metros (25.000 pies), y dejamos caer una de las cargas útiles más pesadas que un C-17 ha llevado —un sustituto de un propulsor consumido del Ares, de 23.000 kilogramos (50.000 libras)", dice Batteas. "Muchas cosas deben salir correctamente para que una prueba como ésta sea exitosa. Mucho trabajo en equipo (llevado a cabo conjuntamente por la NASA, la Fuerza Aérea, el ejército, la firma Boeing y otros) está destinado a planear y ejecutar eventos dentro y fuera del avión".

Burnum añade: "No sólo es crítica la planificación, sino que también la habilidad y la experiencia del piloto de la aeronave resultan primordiales. La Fuerza Aérea se encargó de que estuviéramos en muy buenas manos. Batteas fue uno de los primeros pilotos de prueba del C-17 y ha volado esta aeronave durante alrededor de 1.000 del total de sus 3.000 horas de vuelo, así que él conoce el avión como la palma de su mano. Este excelente apoyo de parte de la Fuerza Aérea permite que nos concentremos en nuestro equipo. No nos preocupamos en absoluto por el avión o por cómo pilotearlo".

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Arriba: ¡Desplieguen paracaídas! La prueba realizada el 28 de febrero comienza a gran altura sobre el desierto de Arizona. Crédito de la imagen: NASA [Imagen ampliada]

El sistema de recuperación de paracaídas del Ares está compuesto por: (1) un paracaídas piloto pequeño, el cual jala el paracaídas de frenado, (2) un paracaídas de frenado y (3) tres paracaídas principales. Los tres componentes están sujetos a prueba.

En la prueba que se llevó a cabo recientemente, el paracaídas de frenado de 21 metros (68 pies) de diámetro tuvo la oportunidad de ponerse a prueba. Su trabajo final será frenar el propulsor consumido del cohete Ares I y orientarlo verticalmente antes de que los tres paracaídas principales se desplieguen para llevar el propulsor hasta el amarizaje.

El paracaídas de frenado pasó la prueba con éxito. Frenó el descenso de su desgarbado pasajero —una carga de prueba de 23.000 kilogramos (50.000 libras) de acero, con forma de misil— lo suficientemente bien como para que el paracaídas principal lo entregara a tierra firme en Yuma, Arizona, y así poder recuperarlo. Al igual que el propulsor, la carga de prueba será reutilizada.

"El 'misil' de acero usado para las pruebas tiene cavidades para ajustar el peso de la carga", dice Franz Ravelo, ingeniero de sistemas de la misión del C-17, en el Centro de Vuelos de Prueba de la Fuerza Aérea (Air Force Flight Test Center, en idioma inglés), en la Base Edwards de la Fuerza Aérea, localizada en California. "Lo volveremos a usar para futuras pruebas del paracaídas del Ares con cargas de 32.000, 35.000, 39.000 y finalmente 41.000 kilogramos (70.000, 77.000, 85.000 y 90.000 libras, respectivamente)".

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Arriba: El final de una prueba exitosa. Un propulsor "de prueba" de 23.000 kilogramos (50.000 libras) descansa intacto sobre el suelo del desierto. [Imagen ampliada]

El lanzamiento que tuvo lugar el 28 de febrero se realizó sin ninguna complicación —bueno, casi ninguna.

"El día para el que estaba programada la prueba, vientos de 129 km/h (80 mph) soplaban con fuerza a 7.600 metros (25.000 pies) de altura, lo cual provocó un retraso en el programa", dice Batteas. "Terminamos haciendo la prueba el día de mi cumpleaños, así que me perdí la celebración que prepararon para mí en Dryden", relata Batteas. "Me llamaron y me cantaron el 'Feliz Cumpleaños' por teléfono. Y mi esposa me guardó algo de pastel de cumpleaños".

Sin embargo, a él no le importó trabajar ese día.

"Cuando ves esa monstruosa carga desplomarse hacia la Tierra y después frenarse mientras los paracaídas se despliegan... es muy gratificante. Es apasionante ver que realmente funciona. Y con cada prueba hay muchas lecciones aprendidas que hacen más segura la siguiente prueba —y que nos llevan mucho más cerca de la Luna".

lunes, 18 de mayo de 2009

Extrema explosión de rayos gamma

El Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi, de la NASA, ha
detectado una explosión de rayos gamma que es digna de
aparecer en el libro de las marcas. Dicha explosión produjo
la mayor energía total y los movimientos más rápidos que
se hayan observado.

Febrero 20, 2009: La primera explosión de rayos gamma en ser vista a alta resolución por el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi, de la NASA, es digna de aparecer en los libros de las marcas. El estallido produjo la mayor energía total, los movimientos más rápidos y las emisiones iniciales de mayor energía que se hayan visto.

"La estábamos esperando", dijo Peter Michelson, el investigador principal del Telescopio de Gran Área (Large Area Telescope o LAT, por su sigla en idioma inglés) del Fermi, en la Universidad de Stanford. "Todavía no se comprenden del todo las emisiones de las explosiones a estas energías y Fermi está proporcionándonos las herramientas para entenderlas".

Esta explosión, denominada GRB 080916C, ocurrió a las 7:13 de la tarde, hora diurna del Este (EDT, en idioma inglés), el 15 de septiembre de 2008, en la constelación Carina. Esta película muestra aproximadamente 8 minutos de observaciones de la explosión GRB 080916C, llevadas a cabo por el LAT del telescopio Fermi en 6 segundos. Los puntos de colores representan rayos gamma de diferentes energías:

Arriba: Una película proporcionada por el telescopio LAT, del Fermi, donde se muestra la extrema explosión de rayos gamma. Los puntos azules representan los rayos gamma de menor energía (menos de 100 millones de eV); los verdes, energías moderadas (de 100 millones a 1.000 millones de eV); y los rojos, las mayores energías (más de 1.000 millones de eV). Crédito de la imagen: Colaboración NASA/DOE/LAT-Fermi. [Video quicktime]

El otro instrumento del Fermi, el Monitor de Explosiones de Rayos Gamma, registró el evento simultáneamente. Juntos, los instrumentos proporcionan una vista de la explosión inicial, o emisión pronta de rayos gamma, que surge de energías desde 3.000 hasta más de 5.000 millones de veces la de la luz visible.

Las explosiones de rayos gamma son las más luminosas del universo. Los astrónomos creen que la mayoría de ellas ocurre cuando a las estrellas masivas exóticas se les termina el combustible nuclear. Cuando el núcleo de la estrella colapsa y se transforma en un agujero negro, chorros de material (impulsados por procesos que aún no se entienden por completo) se expanden casi a la velocidad de la luz. Los chorros se abren paso a través de la estrella en colapso y continúan hacia el espacio, donde interactúan con gas que fue previamente arrojado por la estrella, y generan intensas luminiscencias residuales que se desvanecen con el tiempo.

Generalmente, lo primero que hacen los astrónomos después de una explosión de rayos gamma es apurarse para detectar la luminiscencia residual que va desvaneciéndose. Un espectro de la luminiscencia residual (es decir, sus colores) puede revelar la distancia que hay hasta el sitio de la explosión. Esta es información crucial que los astrónomos deben tener para calcular la potencia de la explosión de rayos gamma.

Aproximadamente 32 horas después de la explosión, un grupo liderado por Jochen Greiner, del Instituto Max Planck para Física Extraterrestre, ubicado en Garching, Alemania, descubrió la luminiscencia residual de GRB 080916C. Trabajando rápidamente, antes de que pudiera desvanecerse, midieron el espectro de la luminiscencia residual utilizando el Detector de Explosiones de Rayos Gamma en el Infrarrojo Cercano/Óptico, o GROND (por su sigla en idioma inglés), alojado en el telescopio de 2,2 metros, localizado en el Observatorio Europeo del Sur (European Southern Observatory, en idioma inglés), en La Silla, Chile.

Derecho: La luminiscencia residual que se desvanece, detectada por el GROND. [Imagen ampliada]

De acuerdo con sus datos, la explosión ocurrió a 12.200 millones de años luz de distancia.

"Ya era una explosión emocionante", dijo Julie McEnery, científica adjunta del proyecto Fermi, en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales, de la NASA, en Greenbelt, Md. "Pero conociendo la distancia por medio del equipo del GROND, la explosión pasó de ser emocionante a ser extraordinaria".

Considerando la distancia, los miembros del equipo del telescopio Fermi calcularon que la explosión excedió la potencia de aproximadamente 9.000 supernovas comunes, si la energía fue emitida igualmente en todas direcciones. Ésta es la manera estándar que los astrónomos tienen de comparar los eventos, incluso cuando las explosiones de rayos gamma emiten la mayor parte de su energía en chorros angostos.

Junto con las mediciones del telescopio Fermi, la distancia también ayuda a los astrónomos a determinar la rapidez del material que emite rayos gamma. Dentro del chorro de esta explosión, balas de gas debieron de haberse movido al menos al 99,9999 por ciento de la velocidad de la luz. La tremenda potencia y velocidad de la explosión la convierten en la más extrema de la que se tenga registro hasta la fecha.

Los resultados dados a conocer por el equipo aparecieron publicados en la edición en línea de la revista Science, del 19 de febrero.

domingo, 17 de mayo de 2009

La misión Kepler fue lanzada al espacio en busca de planetas similares a la Tierra

En un lanzamiento nocturno de imponente belleza,
la nave espacial Kepler, de la NASA, despegó
el viernes 6 de marzo desde Cabo Cañaveral, Florida,
en una misión cuyo objetivo es hallar planetas similares
a la Tierra que orbiten otras estrellas.

Marzo 6, 2009: La misión Kepler, de la NASA, fue lanzada con éxito hacia el espacio desde la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, Florida, a bordo de un cohete Delta II de United Launch Alliance, a las 10:49 de la noche del viernes, hora oficial del Este. La misión Kepler está preparada para hallar los primeros planetas del tamaño de la Tierra que orbiten estrellas a distancias donde el agua líquida podría persistir sobre la superficie. Se cree que el agua líquida es esencial para la formación de la vida.

"Fue un lanzamiento imponente", dijo el gerente del proyecto Kepler, James Fanson, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California. "Nuestro equipo está encantado de formar parte de algo tan significativo para la raza humana (la misión Kepler nos ayudará a descubrir si nuestra Tierra es única o si hay otras similares allí afuera)".

Arriba: Lanzamiento del cohete Delta II que transporta a la nave espacial Kepler, de la NASA. Crédito de la imagen: NASA/Jack Pfaller

Los ingenieros recibieron una señal de Kepler a las 12:11 del mediodía del sábado, después de que se desprendió la tercera etapa del cohete e ingresó a su órbita final, centrada en el Sol, a aproximadamente 1.500 kilómetros (950 millas) de la Tierra. La nave espacial está generando su propia energía por medio de sus paneles solares.

"Ahora Kepler tiene el sitio perfecto para observar más de 100.000 estrellas y buscar allí signos de la existencia de planetas", afirmó William Borucki, quien es el investigador científico principal de la misión, en el Centro de Investigaciones Ames, de la NASA, ubicado en Moffett Field, California. Borucki ha trabajado en esta misión durante 17 años. "Todos están muy ansiosos ya que nuestro sueño se hace realidad. Estamos a punto de descubrir si hay otros planetas similares a la Tierra en la galaxia".


Los ingenieros han comenzado a revisar la nave Kepler con el propósito de asegurarse de que está funcionando correctamente; a este proceso se lo denomina "commissioning" o "puesta a punto", y tomará alrededor de 60 días. En aproximadamente un mes, o quizás antes, la NASA ordenará a la nave Kepler que se desprenda de su cubierta de polvo y realice sus primeras mediciones. Al cabo de otro mes de calibraciones efectuadas en el único instrumento de la nave Kepler, una cámara que cuenta con un dispositivo de carga acoplada (CCD, en idioma inglés) de amplio campo, el telescopio comenzará a buscar planetas.

Se espera que los primeros planetas en salir de la "cadena de montaje" de la nave Kepler sean los corpulentos "Júpiters calientes" (gigantes gaseosos que orbitan cerca y rápidamente alrededor de sus estrellas). Los telescopios espaciales Hubble y Spitzer, de la NASA, podrán realizar un seguimiento de estos planetas y conocer más detalles de sus atmósferas. Es muy probable que luego se encuentren los planetas del tamaño de Neptuno y después los rocosos tan pequeños como la Tierra. Tomaría al menos tres años descubrir y confirmar los verdaderos análogos de la Tierra (planetas que tienen el tamaño de la Tierra y que giran en órbita alrededor de estrellas similares a nuestro Sol, a distancias en donde podría existir agua en la superficie y, posiblemente, vida). Telescopios en la Tierra también contribuirán con la misión, y lo harán verificando algunos de los hallazgos.

Finalmente, Kepler nos brindará la posibilidad de observar por primera vez tanto la frecuencia de planetas de tamaño similar al de la Tierra en nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, como la frecuencia de planetas de tamaño similar al de la Tierra que, en teoría, podrían ser habitables.

"Incluso si no hallamos planetas similares a la Tierra, eso en sí mismo sería algo muy importante. Indicaría que probablemente estamos solos en la galaxia", dijo Borucki.

La misión Kepler busca planetas similares a la Tierra

¿Existen otros mundos como el nuestro?, ¿Estamos solos?
La sonda espacial Kepler, de la NASA, podría responder
estas preguntas ancestrales.

Febrero 20, 2009: ¿Existen otros mundos como el nuestro? ¿Estamos solos?

La sonda espacial Kepler, de la NASA, está a punto de iniciar una travesía sin precedentes que podría responder estas preguntas ancestrales.

La misión Kepler está programada para ser lanzada al espacio desde la Estación de la Fuerza Aérea de Cabo Cañaveral, Florida, a bordo de un cohete Delta II, el 5 de marzo a las 10:48 de la noche, hora oficial del Este. Es la primera misión con la capacidad de hallar planetas como la Tierra —planetas rocosos que orbitan estrellas similares al Sol dentro de una zona cálida, donde agua líquida podría persistir sobre la superficie.

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Arriba: Concepto artístico de un planeta similar a la Tierra en órbita alrededor de una estrella distante. Crédito: Dana Berry/NASA. [Video] [Más información]

"La misión Kepler es un componente crítico en los esfuerzos de la NASA por encontrar y estudiar planetas en donde puedan estar presentes condiciones parecidas a las de la Tierra", comenta Jon Morse, director de la División de Astrofísica, en las oficinas centrales de la NASA, en Washington.

La misión estará tres años y medio buscando en más de 100.000 estrellas similares al Sol, en la región Cisne-Lira de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Se espera que encuentre cientos de planetas, del tamaño de la Tierra y más grandes también, en órbitas a distintas distancias de sus respectivas estrellas. Si los planetas parecidos a la Tierra se encuentran dentro de la zona habitable (en donde las condiciones favorecen la existencia de agua líquida), Kepler podría hallar decenas de mundos como el nuestro. Por otro lado, si estos planetas son poco abundantes, Kepler podría no encontrarlos.

El telescopio Kepler está especialmente diseñado para la detección de estrellas de luminosidad variable y periódica, causada por el tránsito de planetas. Algunos sistemas de estrellas se encuentran orientados de tal forma que sus planetas pasan en frente de sus estrellas, tal como se los ve desde nuestro punto de vista en la Tierra. Mientras los planetas transitan, causan una disminución pequeña en la luminosidad de su estrellas, o parpadeo: Video de 1 megabyte. El telescopio puede registrar cambios en la luminosidad de apenas 20 partes por millón.

"Si la misión Kepler observara desde el espacio un pequeño pueblo sobre la Tierra, por la noche, sería capaz de detectar la disminución en la luz de un pórtico mientras alguien pasa frente a él", comentó James Fanson, coordinador del proyecto Kepler, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, en Pasadena, California.

ver     imágenPara lograr esta proeza, Kepler usará la cámara más grande que jamás se haya lanzado al espacio; un instrumento que posee 95 megapíxeles y "dispositivos de carga acoplada" (CCDs, en idioma inglés).

Derecha: Plano focal del vuelo de Kepler completado, con los 42 dispositivos de carga acoplada y, en las esquinas, 4 dispositivos para realizar ajustes finos. [Imagen ampliada]

A través de la observación de una amplia sección del cielo durante su tiempo de vida útil, la misión Kepler tendrá la posibilidad de ver planetas que transitan sus estrellas, de manera periódica, en múltiples ciclos. Esto permitirá a los astrónomos confirmar la presencia de planetas. Los planetas de tamaño similar a la Tierra, ubicados en zonas habitables, deberán teóricamente completar una órbita en un año aproximadamente; de modo que Kepler monitorizará dichas estrellas al menos durante tres años antes de confirmar su existencia. Telescopios con base en la Tierra, junto con los telescopios espaciales Hubble y Spitzer, de la NASA, realizarán estudios de seguimiento en los planetas más grandes que puedan ver.

"Kepler es una pieza fundamental para entender qué tipos de planetas se forman alrededor de otras estrellas", comenta Debra Fischer, cazadora de exoplanetas de la Universidad Estatal de San Francisco. "Los descubrimientos que surjan serán inmediatamente utilizados para estudiar, con Spitzer, la atmósfera de grandes exoplanetas gaseosos. Además, la estadística acumulada nos ayudará a trazar el camino que nos llevará hacia el día en el cual obtengamos la imagen de un pálido punto azul, como nuestro planeta, que orbita otra estrella en nuestra galaxia".

Para obtener más información sobre la misión Kepler, visite: http://www.nasa.gov/keple

martes, 21 de abril de 2009

Venus desaparece durante una tormenta de meteoros

Levántese temprano este miércoles y deléitese con dos
espectáculos celestes de excepcional belleza: la ocultación
de Venus detrás de la Luna y la lluvia anual de meteoros Líridas.

Abril 17, 2009: Imagine lo siguente: son las 4:30 de la madrugada. Usted está despierto y ha salido de su casa antes de que salga el Sol. Su café humea y el vapor se eleva hasta desaparecer en un cielo donde un silencioso meteoro cruza un enjambre de estrellas. Algunos minutos después, sucede de nuevo, y una vez más. Se aproxima una tormenta de meteoros.

see captionUna de las trazas de los meteoros apunta hacia el horizonte, en dirección al Este. Allí, justo arriba de los árboles, Venus y la Luna creciente flotan en el cielo, uno al lado de la otra, tan cerca que parecieran casi tocarse. De pronto, Venus tiembla, parpadea y desaparece.

Todo esto está a punto de suceder —en la realidad.

Derecha: Una conjunción de la Luna y Venus, fotografiada por Monika Landy-Gyebnar, de Balatonakarattya, Hungría, el 1 de diciembre de 2008. [Ver imagen ampliada]

El miércoles 22 de abril, por la mañana, la Tierra pasará por una corriente de polvo cometario, dando inicio de este modo a la lluvia anual de meteoros Líridas. Al mismo tiempo, la Luna en fase creciente y Venus concidirán en el cielo del Este. Vista desde algunos lugares del mundo, la Luna pasará directamente frente a Venus, haciendo que éste se esfume.


La fuente de la lluvia de meteoros es el cometa Thatcher. Cada año, a finales de abril, la Tierra pasa a través de la traza de residuos que deja el cometa. Partículas de polvo de cometa, la mayoría apenas más grandes que un grano de arena, chocan contra la atmósfera terrestre, que avanza a 177.000 km/h (110.000 mph); es por eso que las partículas se desintegran y generan tenues y veloces haces de luz. Un meteoro Lírida típico produce de 10 a 20 meteoros por hora sobre el cielo del hemisferio norte de la Tierra, lo cual no es un despliegue particularmente intenso. Sin embargo, en ciertas ocasiones, la Tierra pasa a través de una región densa de la traza del cometa y la tasa de meteoros aumenta (es de cinco a diez veces más alta). En 1982, los observadores contaron hasta 90 Líridas por hora. Dado que nunca se confeccionó un "mapa" de la cola del cometa Thatcher, los estallidos son impredecibles y podrían suceder en cualquier momento. Las probabilidades son más altas durante las horas de oscuridad previas al amanecer del 22 de abril.

La conjunción de Venus y la Luna es pura coincidencia. No tiene nada que ver con el despliegue de los meteoros Líridas, aunque ambos eventos garantizan un buen espectáculo. Aun si la tormenta no fuera muy intensa, la vista de una luna con una fase creciente del 9% justo al lado del brillante Venus seguramente le alegrará el día.

La mayoría de los observadores verá solamente un acercamiento de los dos cuerpos celestes. Las personas que viven en las zonas del Oeste de América del Norte serán favorecidas con algo más: un eclipse total u "ocultación". Cerca de las 5:00 de la madrugada, hora diurna del Pacífico (Pacific Daylight Time o PDT, en idioma inglés), Venus desaparecerá detrás de la orilla escarpada de la Luna y reaparecerá entre 60 y 90 minutos más tarde. Haga clic en el mapa para conocer los detalles de su localidad (enlace en idioma inglés):

Arriba: Diagramas de visibilidad para el 22 de abril de 2009, fecha de la ocultación de Venus detrás de la Luna. En el mapa, las horas se marcan en Hora Universal (Universal Time o UT, en idioma inglés). Reste 7 horas para obtener la hora diurna del Pacífico (PDT). Crédito: Sky & Telescope. Copyright 2009, todos los derechos reservados. [Más información]

No se preocupe si el Sol sale durante la ocultación, porque Venus y la Luna son lo suficientemente brillantes como para ser visibles con la luz del día. Localice el par de astros antes del amanecer para saber dónde ubicarlos después, luego sígalos en el cielo, que cada vez se iluminará más, usando un par de binoculares o incluso a simple vista. Algunas personas dicen que Venus y la Luna son aún más hermosos cuando brillan en el cielo azulado del amanecer.

En la mañana de este miércoles, 22 de abril, usted podrá averiguarlo.

domingo, 19 de abril de 2009

La NASA observa el "lado oscuro" del Sol

Lentamente, las naves de la misión STEREO amplían su
separación dejando ver, en forma simultánea, un área cada
vez más extensa del Sol.

Enero 23, 2009: Hoy, investigadores de la NASA anunciaron un evento que transformará nuestra visión del Sol y que, en el proceso, otorgará gran impulso al campo de la física solar en los próximos años.

"El 6 de febrero de 2011", dice Chris St. Cyr, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales, "se jugará la edición XLV del Super Tazón, en Arligton, Texas".

Esperen, no hablaremos de eso aquí.

"Y el mismo día", añade, "las naves gemelas STEREO, de la NASA, estarán separadas por un ángulo de 180 grados y obtendrán imágenes de toda la superficie del Sol por primera vez en la historia".

Derecha: Concepto artístico de una de las naves STEREO. [Imagen ampliada]

El despliegue de las naves STEREO, a ambos lados del Sol, resuelve un problema que los astrónomos han tenido durante siglos: en un instante dado, solamente pueden ver la mitad de la superficie de la estrella. El Sol gira sobre su propio eje cada 25 días, de modo que a lo largo de un mes, muestra su faz entera hacia la Tierra, pero un mes no es suficiente para llevar la cuenta de los eventos que tienen lugar en el Sol. Las manchas solares pueden materializarse, explotar y reagruparse en cuestión de días; los agujeros coronales se abren y se cierran; los filamentos magnéticos se tensan fuertemente y luego ¡puf!, explotan, lanzando nubes de gas caliente hacia el interior del sistema solar. La mitad de estas acciones no se ve; esto es un hecho que coloca en una situación algo incómoda a los encargados de realizar los pronósticos del tiempo en el espacio. ¿Cómo se puede anticipar tormentas si no se las ve venir? Del mismo modo, los investigadores no pueden llevar un registro de la evolución a largo plazo de las manchas solares o de la dinámica de los filamentos magnéticos porque se ocultan detrás del horizonte en momentos inoportunos. La vista global que proporcionarán las naves STEREO pondrá fin a estas dificultades.

Pero para lograr la vista global todavía faltan dos años. Ahora mismo, sin embargo, las dos naves están enviando imágenes que abarcan más allá del horizonte y que mantienen a los invesigadores y a los pronosticadores pegados a las pantallas de sus computadoras.

"Esta es una perspectiva que nunca habíamos tenido", dice Lika Guhathakurta, científica de la misión STEREO, en las oficinas centrales de la NASA. "Estamos ahora monitorizando más de 270 grados de longitud solar: eso son tres cuartas partes de la estrella".

"Después de todos estos años", dice riendo, "finalmente estamos comenzando a ver el lado oscuro del Sol".

(Nota del editor: El Sol no tiene un lado oscuro, es un chiste de la física solar.)

El viaje de las naves STEREO al "lado oscuro" comenzó el 25 de octubre de 2006, cuando las sondas gemelas dejaron la Tierra juntas a bordo de un cohete Delta II. A gran altura sobre la atmósfera, se separaron y viajaron hasta la Luna. Lo que sucedió después fue una primicia en el campo de la navegación espacial. La Luna actuó como onda gravitacional, impulsando a las dos sondas en direcciones opuestas (STEREO-A frente a la Tierra y STEREO-B detrás de ella). Desde entonces, se han ido separando paulatinamente. A continuación, se muestra la posición actual de las naves:

Arriba: Posición actual de las naves STEREO: Frente (rojo) y Detrás (verde) en relación con el Sol (naranja) y la Tierra (azul). Las líneas punteadas indican el desplazamiento angular desde la Tierra. [Más información]

Debido a la manera en la cual gira el Sol (en dirección contraria a las manecillas del reloj, en el diagrama que se muestra arriba), la nave STEREO-B puede ver por adelantado las manchas solares y los agujeros coronales antes de que giren hasta quedar frente a la Tierra; esto es ventajoso para los pronosticadores.

"Conozco a los pronosticadores del Centro de Predicciones del Clima Espacial (Space Weather Prediction Center, en idioma inglés) del NOAA que realizan un seguimiento muy cercano de la sonda", dice St. Cyr. "Y eso les permite saber qué es lo que viene".

En este momento, la sonda STEREO-B disfruta de una ventaja de 3 días de adelanto respecto de los observatorios terrestres. Esto ha permitido a los investigadores predecir tormentas geomagnéticas hasta 72 horas antes de que lo que se lograba con anterioridad. En varias ocasiones, a finales de 2008, la nave STEREO-B detectó, antes que ninguna otra nave, agujeros coronales que expelían viento solar. Cuando el viento solar golpeó la Tierra, el pronóstico de largo alcance de la sonda STEREO-B fue validado por auroras como éstas:

Arriba: El fotógrafo Brian Whittaker tomó esta fotografía desde la ventanilla de un avión que volaba sobre Groenlandia, el 9 de noviembre de 2008. Las auroras fueron iniciadas por un impacto de viento solar, el cual había sido anticipado por la sonda STEREO-B. Crédito: Spaceweather.com.

St. Cyr hace notar que los radioaficionados experimentados pueden participar en esta histórica misión ayudando a la NASA a capturar las imágenes enviadas por las naves STEREO. El atareado sistema de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network, en idioma inglés) recolecta los datos de las naves STEREO durante sólo tres horas por día. Eso es suficiente tiempo como para recolectar todos los datos del día anterior, pero a la NASA le gustaría poder monitorizar las transmisiones durante todo el día.

"Así que estamos construyendo una 'mini Red del Espacio Profundo' para establecer contacto permanente con las naves STEREO", dice Bill Thompson, director del Centro Científico de STEREO (STEREO Science Center, en idioma inglés), en el Centro Goddard.

Las dos naves espaciales envían sus datos hacia la Tierra por medio de un faro de radio que opera en la banda X del espectro. Cualquier persona que posea una antena parabólica de 10 metros y un receptor adecuado puede captar las señales. Los datos se transmiten lentamente, (500 bits por segundo) y se necesitan de 3 a 5 minutos para descargar una imagen completa.

Hasta el momento, la mini red incluye estaciones localizadas en el Reino Unido, Francia y Japón —y Thompson está buscando más: "la NASA alienta a las personas que posean antenas de banda X para que se pongan en contacto con el equipo de STEREO. Estaremos encantados de trabajar con ellos y de encontrar la manera de que se unan a nuestra red".

Las dos naves STEREO están calificadas como dos de los observatorios más sofisticados que la NASA ha lanzado al espacio hasta la fecha. Están equipadas con sensores que miden la velocidad, dirección y composición del viento solar; asimismo, poseen receptores que captan emisiones de radio producidas por explosiones y ondas de choque en la atmósfera del Sol y también cuentan con telescopios que forman imágenes de la superficie solar y de todas las tempestades que azotan furiosas allí, además de coronógrafos para monitorizar eventos en la atmósfera exterior del Sol.

"Así que, realmente", dice Guhathakurta, "no solamente estamos viendo el lado oscuro del Sol, sino que también lo estamos sintiendo, poniendo a prueba y escuchando".

Tal vez el domingo del Super Tazón nunca vuelva a ser igual.